Corullón acoge el encuentro de las 200 personas que han encontrado un nuevo hogar a través de Repuebla
La jornada reúne a 59 familias asentadas en distintos municipios de la provincia mediante el programa de la Diputación, que ya ha contribuido a crear o mantener 18 negocios y prevé incorporar al menos nueve familias más antes de que termine el verano

Ángela, venezolana asentada en la comarca gracias al programa Repuebla, junto a Álvarez Courel
«Cada vez necesitaba estar más cerca de la naturaleza». Ángela llevaba tiempo sintiendo que la vida en Valencia se le había quedado demasiado encajada. Quería campo, aire libre y una vida menos marcada por el ritmo de la ciudad. La Dana que sufrió Valencia, terminó de acelerar una decisión que tenían que marcharse, aunque sin saber exactamente a dónde ni cómo hacerlo.
La respuesta empezó a aparecer cuando encontró por internet el programa Repuebla León Sostenible, que busca facilitar que nuevas familias puedan instalarse en los pueblos de la provincia, en su caso, terminó llevándola hasta el Bierzo. La posibilidad de encontrar un trabajo en remoto hizo viable el cambio y permitió que aquella idea que parecía complicada empezara a convertirse en una posibilidad real. Y cuando llegó al Bierzo, algo hizo clic. «Fue amor a primera vista», reconoce. Desde fuera, sin embargo, le advertían de que allí no había vida, de que se podía aburrir o de que no tenía sentido dejar la gran ciudad para irse a un lugar pequeño.
Pero Ángela, decidida, estaba viendo — y sintiendo— mucho. Sentía naturaleza, veía una comunidad. Y, sobre todo, estaba comprobando que detrás de la idea de irse a un pueblo había un acompañamiento que no esperaba encontrar. Un equipo que seguía pendiente del proceso, que ayudaba a buscar opciones y que no desaparecía una vez que la familia había llegado.

Encuentro de familias del Programa Repuebla en Corullón
Su experiencia tiene un punto en común con la de Wilson Moreno, de origen colombiano y ahora vecino de Carucedo. Cuando conoció por primera vez el pueblo, después de haber vivido en Madrid, tuvo una sensación muy concreta: «Huele a casa». La llegada de Wilson también estuvo acompañada por Proyecto Arraigo, por el Ayuntamiento y por los propios vecinos. La vivienda en la que iban a instalarse llevaba tiempo vacía y los vecinos les ayudaron a prepararla y, en cuestión de días, reunieron todo lo necesario para que la familia pudiera empezar su nueva vida. El pueblo, reconoce, se volcó con el y su familia. En ese momento, la situación no era solo una cuestión de tener un techo. Era la primera señal de que había una comunidad esperando al otro lado de la puerta de su nuevo hogar.
Después llegó su oportunidad laboral y Wilson encontró trabajo en la cantera, una actividad con la que está consiguiendo sacar adelante a su familia y asentarse en el municipio. Para él hay otro aspecto especialmente importante puesto que la llegada de sus hijos contribuya a mantener vivo el colegio del pueblo. Su familia no solo ha encontrado allí un lugar donde vivir y trabajar, sino que también forma parte de una comunidad a la que ayuda a seguir creciendo.
Las experiencias de estas familias explican también por qué los programas contra la despoblación no pueden medirse únicamente contando cuántas personas llegan, ya que una nueva familia puede significar mucho más. Puede ser la vivienda vacía que vuelve a abrirse, el niño que permite mantener un aula, el cliente que ayuda a sostener un comercio o el trabajador que aporta actividad a un municipio. Puede ser también una familia que empieza a cultivar una pequeña parcela, que hace amigos o que participa en la vida del pueblo.
Ángela lo ha vivido incluso a través de algo tan cotidiano como un terreno en el que ya han empezado a recoger tomates, maíz y pimientos. Para ella, esa posibilidad de tener contacto con la tierra no es una anécdota, sino parte de ese cambio que llevaba tiempo buscando. Wilson, por su parte, pone el acento en la acogida y en la sensación de haber encontrado un lugar en el que su familia puede construir un futuro.
Dos historias diferentes que terminan encontrándose en que no se trataba simplemente de abandonar las grandes ciudades, sino de encontrar un lugar y buscar una vida distinta que termine diciendo, como Wilson cuando respiró por primera vez el aire de Carucedo: «Huele a casa».
Ese impacto es precisamente el que la Diputación de León ha querido poner de relieve este domingo en Corullón, donde ha celebrado un encuentro con las familias para conmemorar que ya son 200 las personas que han fijado su residencia en la provincia a través del Programa Repuebla León Sostenible, repartidas en 59 núcleos familiares. Una cifra que, además, previsiblemente seguirá creciendo, ya que la institución provincial calcula que al menos nueve familias más puedan incorporarse al programa antes de que termine el verano.

Foto de familia del encuentro del Programa Repuebla en Corullón
El encuentro, celebrado en la playa fluvial de Corullón, reunió a familias asentadas en distintos municipios de la provincia y permitió compartir sus experiencias de llegada y adaptación al medio rural. La jornada contó con la participación del presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel; el vicepresidente para El Bierzo y alcalde de Corullón, Luis Alberto Arias; los diputados Francisco Javier Álvarez e Irene González; el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón; alcaldes y alcaldesas de los municipios de acogida e integrantes de Proyecto Arraigo.
Más allá de las cifras, el encuentro sirvió para poner rostro a un programa que pretende que las personas que llegan no sean únicamente nuevos habitantes, sino vecinos capaces de generar actividad y formar parte de la vida de los pueblos. Hasta ahora, Repuebla ha permitido también la apertura de 18 nuevos negocios, principalmente relacionados con la hostelería, el hospedaje y el comercio.
Para Courel, precisamente ahí reside una parte del éxito del programa. El presidente de la Diputación considera que las 59 familias que ya se han incorporado están permitiendo no solo repoblar municipios, sino también mantener negocios abiertos, evitar el cierre de colegios y, en definitiva, «dar vida» al medio rural. La institución provincial ha destinado 1,4 millones de euros a una iniciativa que, según ha defendido, forma parte de su estrategia para luchar contra la despoblación.

Gerardo Alvarez Courel durante su intervención en el encuentro de familias del Programa Repuebla en Corullón
El presidente provincial ha puesto además en valor el trabajo de Proyecto Arraigo, responsable de la gestión del programa, y la colaboración que se está produciendo con los ayuntamientos y con el Consejo Comarcal del Bierzo. A su juicio, el acompañamiento a las familias resulta fundamental para que el proceso no termine simplemente con su llegada, sino que puedan encontrar una vivienda, un empleo y las condiciones necesarias para construir un proyecto de vida.
La vivienda sigue siendo, sin embargo, uno de los principales obstáculos. Courel ha reclamado la colaboración de los propietarios de viviendas vacías en los pueblos para que las pongan a disposición de las familias que quieren instalarse en ellos. La Diputación, ha recordado, ofrece garantías para facilitar este proceso. La idea es que una casa que permanece cerrada pueda convertirse en el hogar de una familia y, al mismo tiempo, en una nueva oportunidad para el municipio.
La institución provincial prevé mantener su apuesta por el programa una vez concluya la actual fase, que se extenderá previsiblemente hasta marzo o abril del próximo año. Courel ha avanzado que ya se trabaja en una nueva licitación para dar continuidad a Repuebla y ha reconocido que, aunque el objetivo sería que fueran muchas más las personas que llegasen a la provincia, los resultados actuales muestran que el camino emprendido está funcionando.
Porque detrás de esos 200 nuevos vecinos hay historias como las de Ángela y Wilson. Personas que un día decidieron cambiar la ciudad por un pueblo y que encontraron algo más que una vivienda o un puesto de trabajo. Encontraron una comunidad, una tierra en la que echar raíces y un lugar en el que imaginar el futuro.

Encuentro de familias del Programa Repuebla en Corullón