Las reservas de sangre continúan «bajo presión» en el Bierzo
El área de salud suma 3.189 donaciones registradas hasta agosto. La Hermandad alerta de que las necesidades ya no se concentran solo en los meses de verano

Imagen de archivo de una donación especial de sangre en la provincia.
Las donaciones de sangre en el área de salud del Bierzo han conseguido estabilizarse después de años de descenso, aunque el número de donaciones continúa lejos de los niveles alcanzados hace una década. El secretario de la Hermandad de Donantes de Sangre del Bierzo, José Miguel Álvarez, advierte de que la situación de las reservas se ha vuelto más exigente y que las necesidades ya no se limitan a los meses de verano. «Todos los veranos suelen ser complicados, pero de un tiempo a esta parte la situación de necesidad que se marcaba en la temporada estival se extiende prácticamente a todo el año», explica. Actualmente, además, se están realizando llamamientos para conseguir sangre de varios grupos que se encuentran en niveles bajos. La situación, señala Álvarez, puede cambiar rápidamente debido a las necesidades hospitalarias. Un trasplante, una emergencia, un accidente o un incremento puntual de la cirugía pueden provocar un descenso importante de las reservas.
Los datos de los últimos años reflejan una tendencia descendente. El área de salud del Bierzo alcanzó en 2022 su máximo, con 5.034 donaciones, superando por primera vez la barrera de las 5.000 y a partir de ese momento comenzó el descenso. Por esta razón, la Hermandad mantiene e incluso ha incrementado su actividad para captar donantes. Las campañas se desarrollan en poblaciones, instituciones, centros de enseñanza y centros comerciales, entre otros espacios. «La actividad incluso se ha incrementado en los últimos años», explica Álvarez, que vincula este aumento de las campañas con unas necesidades cada vez mayores. Sin embargo, conseguir más puntos y jornadas de extracción no siempre se traduce en un crecimiento proporcional de las donaciones.
El reto está especialmente en incorporar a personas jóvenes que puedan convertirse en donantes habituales. Los datos disponibles hasta el 31 de agosto de 2026 muestran una situación prácticamente estable respecto a 2025. En los ocho primeros meses del año se han realizado 3.189 donaciones, frente a las 3.212 del mismo periodo del año anterior. Para la Hermandad, el objetivo es llegar a los últimos meses del año sin que las reservas entren en una situación especialmente comprometida. «Ahora mismo vamos un poquito más ajustados, haciendo llamamientos y tapando los agujeros», resume Álvarez.
La sangre recogida en el área de salud del Bierzo no se destina exclusivamente al Hospital El Bierzo. Las donaciones se incorporan al sistema regional y son enviadas al Banco de Sangre de Castilla y León, desde donde se distribuyen posteriormente a los hospitales en función de sus necesidades. Esta organización permite equilibrar las reservas entre las diferentes áreas de salud, pero también hace que las necesidades puedan cambiar rápidamente.
El problema, explica Álvarez, es que un banco de sangre no puede mantener reservas ilimitadas porque los componentes sanguíneos tienen una vida útil limitada. Por ello, es necesario mantener un equilibrio entre disponer de suficientes unidades y evitar que caduquen. «Hay que obtener lo justo para que no caduque», explica, aunque una demanda extraordinaria puede alterar rápidamente ese equilibrio. Una intervención quirúrgica de gran magnitud, un trasplante o varios casos urgentes pueden requerir en poco tiempo una cantidad elevada de unidades, especialmente si se trata de grupos sanguíneos menos frecuentes.
Por eso, aunque los datos de el año presente apuntan a una estabilización respecto al año pasado, la Hermandad insiste en que la necesidad de donantes es permanente y que el objetivo no es únicamente responder a los llamamientos puntuales, sino ampliar la base de donantes habituales.
La evolución de los últimos años deja así un mensaje claro: el Bierzo se mueve en torno a reservas «ajustadas», mientras el envejecimiento de la población incrementa la presión sobre un sistema que necesita incorporar nuevas generaciones de donantes.