Diario de León

Un nuevo caso de furtivismo reaviva la preocupación por el aumento de esta práctica en la Reserva de Caza de Los Ancares

La Guardia Civil investiga a un hombre de 44 años que fue pillado con un rifle con mira telescópica y una linterna de largo alcance en plena noche en Bárcena de la Abadía (Fabero)

Arma decomisada por la Guardia Civil

Arma decomisada por la Guardia CivilGC

María Carro
Ponferrada

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Un nuevo caso de furtivismo en la Reserva Regional de Caza de Los Ancares ha reavivado la crítica y la preocupación por esta práctica ilegal y los efectos nocivos que tiene para el territorio. El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha investigado a un hombre de 44 años al que pilló con un rifle con mira telescópica y una linterna de largo alcance, en plena noche en terrenos de la localidad de Bárcena de la Abadía (Fabero).

La patrulla del Seprona de Fabero había sido advertida de la presencia de vehículos, a altas horas, realizando labores de rastreo de especies cinegéticas e instauró un dispositivo de control que derivó en la identificación de este individuo, al que se le imputa un delito contra la flora y fauna —recogido en el Código Penal— por cazar sin permiso del titular en terrenos con régimen cinegético especial. Tanto el rifle como los efectos utilizados para la comisión del delito fueron decomisados.

Septiembre y octubre suelen ser meses proclives al furtivismo, ya que es la época de celo de los ciervos, lo que popularmente se conoce como la berrea, y es un momento de especial vulnerabilidad de los animales, que son más fáciles de localizar. Este último caso no es un hecho aislado, sino una práctica habitual en la Reserva Regional de Caza de Ancares, donde el número de efectivos destinados a la vigilancia de los montes (celadores, agentes medioambientales y guardias civiles) ha disminuido considerablemente en los últimos años y de manera inversamente proporcional a la práctica del furtivismo, según explica el alcalde de Valle de Ancares, José Antonio Álvarez Cachón.

«Hay especies, principalmente el macho montés, que nunca llegan a ser trofeos de caza de tipo A. Desaparecen antes de alcanzar los diez o doce años y esto solo puede ser efecto del furtivismo o de algún depredador», asegura el regidor, que reconoce que la primera opción es la más factible y, además de ser un delito, conlleva un daño económico importantísimo para una reserva de caza que recaudó alrededor de 70.000 euros en la última subasta con la venta de todas las piezas en los cinco municipios integrados en la misma (Valle de Ancares, Vega de Espinareda, Peranzanes, Fabero y Villafranca del Bierzo). Solo la venta de un macho montés de tipo A —dice Álvarez Cachón— ha alcanzado los 60.000 euros en otras zonas.

«Nunca se ha llegado a vender un trofeo tipo A porque nunca llegan a esa edad y esto supone una pérdida económica importante, porque son animales que tienen un precio muy alto», incidió el alcalde, asegurando que el problema del furtivismo es un tema que se aborda todos los años en la junta consultiva de la Reserva Regional de Caza de Los Ancares y que se ha expuesto ante la administración; pero «los medios son los que son», se lamenta.

La reserva de caza de Los Ancares es pequeña (se pueden cazar en torno a 70 piezas al año y la cifra va a la baja). Por eso, explica Álvarez Cachón, no es necesario armar mucho ruido para cazar animales de manera ilegal. «No hace falta ver que aumentan la circulación de vehículos por la noche para hacer daño, unos pocos furtivos sin hacer mucho ruido ya lo consiguen», asegura.

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