Caza ilegal en el Bierzo: Doce furtivos pillados en 5 años
Las últimos casos detectados por el Seprona de la Guardia Civil en la Reserva Regional de Caza de los Ancares y en Rodanillo engrosan una lista con media docena de infracciones y delitos desde 2021

Dos cabezas de cabras montés cazadas en el Miravalles, en Ancares, e incautadas a un furtivo en 2022.
Dos casos de furtivismo con tres personas implicadas en menos de 10 días en el Bierzo vuelven a destapar una práctica delictiva que no solo contraviene la normativa, sino que supone una amenaza seria para la biodiversidad y la vida silvestre y un perjuicio económico y social para el medio rural. Los tres cazadores furtivos interceptados, este mes, por agentes del Seprona de la Guardia Civil de Fabero en Bárcena de la Abadía, dentro de la Reserva Regional de Caza de los Ancares, y en Rodanillo (Bembibre) incrementan un listado de infractores con una docena de investigados y/o denunciados en los últimos cinco años.
En mayo de 2021, un furtivo fue denunciado por colocar once lazos de acero trenzado para la caza de corzos o jabalíes en Toral de los Vados y, en octubre de 2022, la Guardia Civil interceptó —en colaboración con celadores de la Reserva Regional de Caza de los Ancares— a otro hombre que había matado a dos cabras sin autorización en el Miravalles. Se le decomisaron las dos cabezas y el arma utilizada. Tan solo dos semanas después de este caso, otras dos personas fueron denunciadas por abatir una hembra de rebeco sin autorización y con visor térmico en Cantejeira-Balboa. Así mismo, en marzo de 2025, cinco cazadores fueron expedientados por una batida para la que no tenían autorización en San Pedro Castañero (Castropodame). Son datos de las patrullas del Seprona de Fabero y Ponferrada que se completan con las dos últimas actuaciones.
Los casos aumentan y se concentran en épocas de especial vulnerabilidad de las especies, como septiembre y octubre, coincidiendo con el período de celo y también con la temporada de caza del corzo macho. Pese a ser infracciones tipificadas como graves en la Ley de Caza y Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León y recogidas también en el artículo 335 del Código Penal, en pocos casos llegan a ser juzgadas y se suelen resolver por la vía administrativa, con multas comprendidas entre los 2.000 y los 12.000 euros.
Corzos, jabalíes, ciervos, rebecos y cabras montesas con los ejemplares de caza mayor más perseguidos. Las sanciones por la muerte de un corzo en Castilla y León oscilan entre los 5.000 del macho y los 2.000 de la hembra; mientras que por abatir a un jabalí sin permiso, la multa es de 605 euros. La caza furtiva de un ciervo conlleva la misma sanción que la un corzo, son otros 5.000 euros por un rebeco y las cabras montés tienen el mayor valor. El furtivo que mate a un macho se enfrenta a una multa de 12.000 euros, 4.000 euros si es una hembra.