Qué hacer durante un terremoto si estás en casa: las medidas de seguridad que debes conocer
El seísmo de magnitud 4,2 registrado en El Bierzo ha hecho que muchos vecinos se pregunten cómo actuar si vuelve a temblar la tierra. Agacharse, protegerse bajo una mesa resistente y mantenerse lejos de las ventanas son algunas de las recomendaciones básicas de los organismos de emergencia
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El terremoto que sacudió El Bierzo durante la noche del jueves ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que pocas personas se plantean hasta que sienten vibrar su propia vivienda: ¿qué hay que hacer si un seísmo te sorprende dentro de casa?
El movimiento sísmico, registrado a las 22.34 horas del jueves 15 de octubre, alcanzó una magnitud de 4,2 y tuvo su epicentro en el municipio berciano de Benuza, en el entorno de los Montes Aquilianos, a unos diez kilómetros de profundidad. La sacudida se percibió en Ponferrada y en otras localidades de la provincia de León, así como en puntos de Galicia. También se registraron movimientos posteriores de menor magnitud. Las primeras informaciones de los servicios de emergencia no daban cuenta de daños personales ni materiales de consideración.
Aunque la mayoría de los terremotos de esta intensidad no provocan daños estructurales graves, la caída de objetos, la rotura de cristales y los movimientos bruscos pueden causar lesiones. Por eso, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y los servicios de Protección Civil insisten en la importancia de conocer unas pautas sencillas de autoprotección que pueden marcar la diferencia durante los segundos que dura un temblor.
1. Agacharse, cubrirse y agarrarse: la regla básica
La primera recomendación es mantener la calma en la medida de lo posible y actuar con rapidez, sin salir corriendo de la vivienda.
La pauta de seguridad más extendida consiste en agacharse, cubrirse y agarrarse. Si hay una mesa o un escritorio resistente cerca, hay que colocarse debajo, proteger la cabeza y el cuello y sujetarse al mueble para evitar que se desplace durante la sacudida.
Si no hay una mesa adecuada, lo recomendable es agacharse junto a una pared interior, lejos de ventanas y muebles que puedan volcar, y cubrirse la cabeza y el cuello con los brazos.
El objetivo es reducir el riesgo de golpes provocados por objetos que caen o salen despedidos, así como evitar lesiones por pérdida de equilibrio. No se debe intentar cruzar toda la vivienda para buscar un lugar supuestamente más seguro si el movimiento ya ha comenzado.
2. Alejarse de ventanas, cristales y muebles altos
Durante un terremoto, los principales peligros dentro de una casa no proceden necesariamente del derrumbe del edificio. También pueden caer lámparas, cuadros, espejos, libros, televisores, vajillas y otros objetos.
Por este motivo, conviene mantenerse alejado de ventanas, puertas acristaladas, vitrinas, estanterías altas y muebles pesados que no estén anclados a la pared.
La cocina es otra estancia especialmente peligrosa por la presencia de armarios, utensilios, recipientes y electrodomésticos que pueden desplazarse o caer. Si el temblor comienza mientras se está cocinando, la prioridad debe ser protegerse, en lugar de intentar atravesar la habitación para apagar los aparatos.
Tampoco hay que confiar automáticamente en el marco de una puerta como refugio. Las recomendaciones actuales de seguridad sísmica priorizan la protección bajo una mesa resistente o junto a una pared interior, en un lugar alejado de elementos que puedan desprenderse.
3. No salir corriendo ni utilizar el ascensor
Una de las reacciones más habituales ante un temblor inesperado es intentar abandonar inmediatamente el edificio. Sin embargo, hacerlo mientras la tierra sigue moviéndose puede aumentar el riesgo de sufrir una caída o recibir el impacto de cristales, fragmentos de fachada y otros elementos.
La recomendación general es permanecer dentro mientras dure el movimiento y buscar protección en el lugar más seguro disponible.
Tampoco debe utilizarse el ascensor, ya que puede quedar bloqueado o sufrir interrupciones del suministro eléctrico. Si después del terremoto es necesario abandonar el edificio y no existe un peligro inmediato que obligue a actuar de otra manera, hay que utilizar las escaleras y avanzar con precaución.
En caso de que se perciban grietas importantes, desprendimientos, olor a gas o cualquier otra señal de peligro, se debe salir cuando resulte seguro hacerlo y avisar a los servicios de emergencia.
4. ¿Qué hacer si el terremoto te sorprende en la cama?
Si el temblor se produce durante la noche, la recomendación es no levantarse precipitadamente. En general, resulta más seguro permanecer en la cama, protegerse la cabeza y el cuello con una almohada y esperar a que termine la sacudida, siempre que no haya encima objetos que puedan caer.
Caminar descalzo entre cristales rotos o intentar llegar a oscuras hasta una puerta puede provocar cortes y caídas. Por ello, es conveniente tener calzado resistente y una linterna accesibles junto a la cama.
Si se está en una habitación con espejos, cuadros pesados o muebles altos situados sobre el lugar donde se duerme, conviene revisar previamente su ubicación y fijación para reducir los riesgos.
5. Qué hacer cuando termina el temblor
Que la primera sacudida haya terminado no significa que el peligro haya desaparecido por completo. Después de un terremoto pueden producirse réplicas, por lo que conviene mantenerse alerta y evitar acercarse a elementos que hayan quedado inestables.
Antes de moverse por la vivienda, hay que comprobar si hay personas heridas y observar si se han producido daños visibles. Si se sospecha que existe una fuga de gas, no se deben encender luces, utilizar llamas ni accionar interruptores eléctricos. Lo adecuado es abandonar la zona cuando sea seguro y avisar a los servicios de emergencia desde un lugar seguro.
Si el edificio presenta daños importantes o existen indicios de que puede resultar peligroso permanecer en él, hay que salir con precaución, evitar el ascensor y alejarse de fachadas, cornisas y muros que puedan desprenderse.
También es importante no entrar de nuevo en un inmueble dañado hasta que las autoridades o los profesionales competentes determinen que es seguro hacerlo. El teléfono de emergencias 112 debe reservarse para situaciones que requieran asistencia urgente.
6. Cómo preparar la vivienda para reducir los riesgos
La seguridad durante un terremoto comienza antes de que se produzca. Aunque no es posible predecir con exactitud cuándo tendrá lugar un seísmo, sí se pueden adoptar medidas para reducir las consecuencias de una sacudida.
Entre las principales recomendaciones figuran:
Fijar a la pared los muebles altos, como estanterías y armarios, para evitar que vuelquen.
Colocar los objetos pesados en los estantes inferiores y evitar situarlos encima de camas o sofás.
Revisar la sujeción de televisores, espejos, lámparas y otros elementos que puedan caer.
Identificar en cada habitación un lugar donde protegerse, preferiblemente bajo una mesa robusta o junto a una pared interior.
Tener a mano una linterna, un botiquín básico, agua, medicación habitual y un teléfono con batería.
Saber dónde se encuentran las llaves de paso del agua y del gas y cómo cortar el suministro eléctrico, siempre que pueda hacerse sin ponerse en peligro.
Estas medidas son útiles incluso en zonas donde los terremotos no se producen con frecuencia, porque permiten reaccionar con mayor rapidez y reducen el riesgo de accidentes domésticos.
La recomendación de los organismos especializados es clara: protegerse durante el movimiento, mantenerse alejado de elementos que puedan caer y seguir las indicaciones oficiales después del seísmo. En una situación de este tipo, actuar con rapidez, pero sin dejarse llevar por el pánico, es la mejor manera de reducir los riesgos.