"Parecía un silbido": por qué algunos terremotos se oyen antes de sentirse
El terremoto de magnitud 4,2 que sacudió El Bierzo sorprendió a algunos vecinos con un ruido que describieron como un silbido, segundos antes de notar el temblor
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El terremoto que sacudió El Bierzo a las 22.34 horas del jueves dejó algo más que muebles en movimiento y vecinos alarmados. Entre los testimonios recogidos tras el seísmo, algunos describieron un sonido peculiar, similar a un silbido, mientras que otros lo compararon con el ruido de un camión al pasar. ¿Por qué puede escucharse un ruido antes de notar que el suelo tiembla?
La explicación científica está relacionada con las ondas que libera un terremoto. Aunque se suelen asociar los seísmos únicamente con el movimiento del suelo, en determinadas circunstancias también pueden generar sonidos audibles, especialmente cuando el epicentro se encuentra cerca de la superficie y de las personas que los perciben.
Cuando se produce un terremoto, la energía se propaga en forma de ondas sísmicas. Las primeras en llegar suelen ser las ondas P, o primarias, que viajan más rápido y comprimen y expanden el material por el que se desplazan. Después llegan las ondas S, más lentas, que provocan movimientos transversales y pueden generar una sacudida más perceptible.
Esa diferencia de velocidad ayuda a explicar por qué algunas personas escuchan un golpe, un estruendo o un ruido parecido a un silbido unos instantes antes de notar el temblor. Las primeras ondas pueden producir vibraciones de alta frecuencia que, en determinadas condiciones, generan ondas de presión en el aire audibles para el oído humano. La sacudida más intensa puede llegar después, con las ondas posteriores.
No ocurre siempre ni todos los terremotos se oyen. Influyen la magnitud y la profundidad del seísmo, la distancia al epicentro, el tipo de terreno y las características de los edificios. En ocasiones, el ruido también puede proceder de ventanas, muebles, persianas u otros elementos de la vivienda que vibran al comenzar el movimiento.
Los sonidos asociados a los terremotos no tienen una única forma. Algunas personas hablan de un zumbido o un silbido; otras, de un golpe seco, un rugido o un ruido parecido a una explosión. La percepción depende de las frecuencias que llegan hasta el lugar, de cómo vibra el terreno y de la respuesta de los objetos y estructuras cercanas.
Por eso, escuchar un sonido antes de sentir una sacudida no significa que el terremoto se haya podido predecir. Es, en todo caso, una posible consecuencia de que distintas ondas y vibraciones lleguen en momentos diferentes.
Tampoco es posible concluir, solo a partir del testimonio de una persona, que el ruido escuchado en El Bierzo procediera directamente de las ondas sísmicas. Para establecer su origen con certeza sería necesario disponer de registros acústicos y sísmicos que permitieran comparar el sonido con el momento exacto del temblor.
¿Se puede saber que va a temblar por el sonido?
No. Aunque en algunos seísmos se han documentado sonidos que preceden a la sacudida más perceptible, eso no permite anticipar de forma fiable cuándo va a producirse un terremoto ni cuál será su intensidad. El ruido no constituye un sistema de alerta ni una señal que permita predecir un seísmo.
La recomendación es mantener la calma y, si comienza el movimiento, protegerse inmediatamente: agacharse, cubrir la cabeza y el cuello y refugiarse bajo una mesa resistente si es posible, alejándose de ventanas y objetos que puedan caer. No conviene salir corriendo ni utilizar el ascensor mientras dura la sacudida.