Abascal pide el voto en Ponferrada y pone a Francia "en llamas" como espejo
El líder de Vox enaltece el discurso de una prioridad nacional que Carlos Pollán defiende estar aplicando ya en Castilla y León y asegura que «el traidor» de Pedro Sánchez «es capaz de robarnos las elecciones»

Santiago Abascal.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, volvió ayer a Ponferrada a las puertas de una nueva convocatoria electoral. Esta vez, con destino a La Moncloa y con la vista puesta en un 29 de noviembre que considera crucial para poner fin a un Gobierno «mafioso» y «destructor» que pretende suplantar la voluntad de los españoles con la denominada ley de nietos y la regularización masiva de inmigrantes y que está dispuesto a «hacer la trampa que sea necesaria» para seguir gobernando, incluso «robarnos las elecciones y robar la voluntad del pueblo español». Todas estas fueron las consignas lanzadas por el líder de una extrema derecha que llamó a la movilización y al voto masivo incluso de «esas gentes de izquierda que se sienten estafadas, que han sido engañadas».
«A esos españoles que están huerfanos también les tenemos que llamar en estas elecciones», dijo Abascal, asegurando que su propósito es «hacer un gobierno para todos, que ponga la prioridad nacional en primer lugar». Es, defendió, «sentido común» para alcanzar «una España un poco más parecida a la que teníamos». Y es que la inmigración volvió a centrar el discurso del líder de Vox en Ponferrada, con Ceuta «en nuestro corazón, nuestra dignidad y nuestros desvelos», dijo después de agradecer a dos ponferradinas sentadas a sus espaldas que acudieran al acto de precampaña con una bandera ceutí. «Esto es España, esto es lo que nos importa a todos los españoles, porque es nuestra dignidad nacional», defendió.
Santiago Abascal adelantó una campaña electoral «sucia, de violencia, de mentiras y trampas por parte del PSOE y de Pedro Sánchez». Aventuró que el Partido Socialista va a seguir «sacando conejos de a chistera» y esparciendo «bulos y mentiras» para «culpar a la oposición» en materia de vivienda o de pensiones. Sobre los primero, el presidente de Vox acusó al PSOE de ser quien ha provocado el encarecimiento de la compra y el alquiler. De lo segundo, negó que su partido propugne la privatización de las pensiones: «Las pensiones se van a pagar como sea, de la manera que sea; porque los pensionistas tienen derecho», afirmó.

Santiago Abascal, junto a Carlos Pollán, en Ponferrada.
De lo que sí sacó pecho Abascal es de haber conseguido paralizar la ley de nietos que —dijo— otorga el derecho a votar en España «a personas que nunca han vivido en España y que probablemente no saben nada de España». Se refiere a los descendientes de los exiliados españoles que tuvieron que huir del franquismo. «Eso les ha salido regular. Les hemos pillado con las manos en la masa, les hemos llevado ante el Tribunal Supremos y lo hemos paralizado. Ahora, están viendo que en ese Tribunal Constitucional que han dominado, con ayuda de la torpeza del PP, a ver cómo continúan con esta trampa, metiendo a 180.000 personas en el censo que no deberían votar en estas elecciones», afirmó.
Esto y la regularización de inmigrantes «solo demuestra la impotencia de quienes durante ocho años han mentido y han traicionado a los españoles pactando con todos los enemigos de España en el interior y en el exterior. Quieren sustituir a los españoles con una ley de nietos de nacionalizaciones masivas y con la regularización de casi un millón de personas que han entrado ilegalmente en España. Los van a regularizar a todos de golpe para que los españoles sigan estando en el último lugar», defendió Abascal antes los militantes y simpatizantes concentrados en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada.
El presidente de Voz incidió repetidamente en el «desprecio» del Gobierno de Sánchez a la voluntad popular, frente a su cercanía a esos «enemigos» que pone en el disparadero. Son «Esquerra Republicana, Bildu y Mohamed VI quienes han gobernado durante estos ocho años», voceó Santiago Abascal, condenando cualquier pacto con «separatistas, terroristas y enemigos exteriores».

Militantes y simpatizantes de Vox.
A diferencia del mitin del pasado mes de marzo, en plena carrera electoral por la presidencia de la Junta de Castilla y León, cuando Santiago Abascal cargó el discurso contra el PP al que calificó de «estafa»; esta vez el tono fue rebajado y únicamente se refirió a Alberto Núñez Feijóo para hablar de «sacrificios» —después de que este asegurara que se los pedirá a los españoles—. Además de considerar que fue desacertada tal afirmación, el líder de la extrema derecha garantizó que «si el próximo gobierno depende de Vox, los sacrificios no van a ser para los humildes, no van a ser para el conjunto de los españoles; sino para quienes han invadido nuestras fronteras y esos sindicatos que han estado callados ocho años y ahora convocan una huelga general». «Ya nos hemos sacrificado bastante. Ahora es la hora de sacrificar a los partidos políticos, a los sindicatos y a los subvencionados», concluyó.
«Hoy, la prioridad nacional es recuperar Ceuta, recuperar nuestro territorio invadido. Y prioridad es también echar a la mafia que gobierna España», insistió Abascal. Para él, España es «el paraíso de la inmigración ilegal» y Francia, «el espejo en el que debemos mirarnos». Una «Francia en llamas, con la extrema izquierda en coalición con el islamismo» que confronta con la idea de país seguro en el que «los jóvenes tengan futuro» y los mayores y las mujeres «puedan caminar tranquilos por la calle».
Junto a la prioridad nacional, la desregulación y la remigración son las soluciones que propone Vox para España. Un camino ya iniciado en Castilla y León, donde gobierna en coalición con el PP. En ello se detuvo el vicepresidente de la Junta, Carlos Pollán; que acompañó a Abascal como también lo hizo el número uno de Vox por León a Congreso de los Diputados, Pablo Calvo.
«En Castilla y León ya luchamos contra el despilfarro político, la burocracia, la inmigración ilegal y las mafias de tráfico de personas. Por eso, hemos elaborado los presupuestos más sociales y con menos impuestos en toda la historia y hemos recortado subvenciones a sindicatos, oenegés y asociaciones empresariales, iniciando un camino en el que vamos a seguir», dijo Pollán. Una senda que incluye la reducción «al mínimo» de las ayudas a cooperación al desarrollo. «No saldrá un euro de Castilla y León a ningún proyecto solidario en el extranjero», afirmó el vicepresidente autonómico, que exhibió su «satisfacción» por ver la cara de los socialistas de Castilla y León «cuando hablamos de prioridad nacional, de resgularización; porque les duele y les duele porque es un mensaje que está calando en mucha gente», dijo.
Pablo Calvo ahondó en la figura de Pedro Sánchez como «el enemigo de España» y el «candidato de Marruecos» y —afirmó— «al enemigo se e planta cara, se le combate y se le vence. Y para ello nadie mejor que Santiago Abascal». Para eso llama Vox a votar «sin fanatismo ideológico, pero ya cansados y enfadados. También esperanzados y alegres de saber que, tarde o temprano, tendremos una España mejor», concluyó Santiago Abascal ante un público agitado que tiró de insulto a Sánchez en varias ocasiones.