El Bierzo encara el final de una de las peores cosechas de castaña de los últimos 20 años
La sequía y el hongo han arruinado una campaña que no alcanzará ni la mitad de la producción de un año normal y, en este contexto, se presenta una nueva edición de Biocastanea, el evento de castañicultura más importante del arco mediterráneo europeo, que se celebrará el 12 al 15 de este mes

Carlos Fernández, Luis Alberto Arias, Pablo Linares y Raúl Valcarce, en la presentación de Biocastanea.
El Bierzo encara la organización —del 12 al 15 de este mes— de una nueva edición de Biocastanea, el mayor evento del sector de la castañicultura de la Península Ibérica y «probablemente, de todo el arco mediterráneo», aseguró el director de la Mesa del Castaño del Bierzo, Pablo Linares. Y lo hace en un momento muy complicado, coincidiendo con el fin anticipado de la que será una de las peores cosechas de castaña de los últimos 20 años. La sequía frustró las buenas previsiones de finales de verano, con los árboles cargados de erizos, y la castaña ha sido pequeña y deshidratada incluso antes de caer. Además, en determinadas zonas ha habido mucho agusanado y la incidencia del hongo que ha arruinado las últimas campañas —antes denominado Gnomoniopsis, ahora Sirococcus— ha vuelto a ser «bastante fuerte». Con ello y a expensas de los resultados finales, no se llegará ni al 50% de una campaña normal en lo que a kilos recogidos se refiere.
La de 2022 fue la última cosecha buena para el sector de la castañicultura berciano. Los últimos cuatro años han sido de retroceso y es la climatología la que impone las reglas. A los castaños viejos les llevará tiempo adaptarse a las condiciones impuestas por el cambio climático —principalmente la falta de agua— y para los nuevos sotos se está avanzando ya en el desarrollo de plantas más resilientes. Conseguir revertir la afección provocada por el Sirococcus, como ya se está logrando con el control biológico de la avispilla, es el reto prioritario; al igual que mantener el frente de ataque al chancro. El contexto es sensible, pero el sector tiene fuerza —dice Pablo Linares— y volverá a enseñar su músculo en Biocastanea.
«Posiblemente estamos ante si no la peor, sí la segunda o tercera peor campaña de los últimos 20 años, porque la climatología ha sido adversa. No nos queda más remedio que esperar», aseguró Linares. Esperar a que los castaños logren adaptarse al cambio y a encontrar soluciones a las enfermedades que están minando la producción. El director de la Mesa del Castaño del Bierzo se muestra optimista y convencido de que, como ha sucedido en otros momentos de la historia «más difíciles», la resistencia será firme y el sector volverá a pujar. Uno de los problemas es que el ritmo climático cambia de un año para otro, hay mucha variabilidad en los rangos de humedad y temperatura entre campañas y eso retrasa la adaptación del árbol, al que «le cuesta más encontrar la manera de afrontar la nueva situación», apuntó Pablo Linares.
Esa sucesión de malas cosechas también ha retraído la plantación. Hasta 2022, se venían plantando una media de 25 hectáreas por año; pero esa cifra, aunque no tasada, se ha reducido considerablemente. Aun así, Bioscastanea está en marcha y volverá a reunir en la comarca a las primeras espadas del sector de la castañicultura a nivel científico-técnico. La actividad volverá a vertebrarse en tres grandes bloques: las jornadas de transferencia técnica en el Campus de Ponferrada de la Universidad de León, la Feria de la Castaña de Carracedelo y una jornada de campo en el soto didáctico de Corullón.
Investigadores y técnicos procedentes de las principales regiones productoras de España y de Portugal, Francia e Italia abordarán, en los dos días de sesiones técnicas, los temas que marcan el sector en la actualidad. Un protagonismo especial tendrá el aprovechamiento complementario de los sotos, centrado en las setas, para romper la estadcionalidad y abrir un nuevo nicho de mercado. Desde luego, el Sirococcus volverá a tener peso en el conjunto de ponencias, como los avances en el desarrollo de nuevos portainjertos tolerantes al cambio climático y el análisis del contexto actual de la tinta, la avispilla y otras plagas y enfermedades.
En la Feria Sectorial de la Castaña que se celebrará en el recinto ferial de Carracedelo del 13 al 15 de este mes participarán 45 expositores. Todos vinculados al sector: empresas comercializadoras y transformadoras, de servicios, de maquinaria, de degustación y de producción de planta; entidades y organismos oficiales y la propia Mesa del Castaño del bierzo. Además, habrá talleres para público de todas las edades y música en directo.
La jornada de campo de Corullón se hará el día 14 y, además de las demostraciones con maquinaria de recogida y pelado de castañas y de poda en altura, se presentarán herramientas digitales que se están desarrollando para mejorar la actividad del castañicultor.
Raúl Valcarce pide más inversión a la Junta
Los ayuntamientos de Carracedelo, Corullón y Ponferrada respaldan económicamente la organización de Biocastanea en una apuesta firme —dicen— por el sector. Un apoyo que también pasa por defenderlo antes la administraciones superiores y a ese fin sirvió Raúl Valcarce cuando reclamó a la Junta de Castilla y León más inversión para luchar contra plagas y enfermedades y más concreción en la política que afecta a la castañicultura. No puede ser —dijo el alcalde de Carracedelo— que la castaña dependa de la Consejería de Agricultura y el árbol, de Medio Ambiente.
«Hay que explicarle a quien tiene la responsabilidad, que es la Junta de Castilla y León, que tiene que seguir invirtiendo de forma decidida en la siembra de cepas hipovirulentas. No podemos bajar la guardia para luchar contra el chancro», defendió Valcarce, que también reivindicó a la Administración autonómica que «venga con soluciones y ponga más dinero contra la avispilla». «La inversión es absolutamente necesaria», sentenció.
También intervinieron en la presentación de Biocastanea el alcalde de Corullón, Luis Alberto Arias, y el concejal de Medio Ambiente de Ponferrada, Carlos Fernández. Ambos señalaron el peso del sector no solo a nivel económico, sino también de identidad.