Una empresa berciana pilota el despliegue de drones destinados a la limpieza industrial
Fumidrón introduce en España y Portugal una tecnología puntera fabricada en Hungría con la que ya está limpiando la cubierta y los canalones del Monasterio de San Miguel de las Dueñas

Trabajos de limpieza en el Monasterio de San Miguel de las Dueñas.
La empresa berciana de servicios agrícolas y tecnológicos Fumidrón expande su marco de actuación con la incorporación de drones diseñados específicamente para la limpieza industrial en altura, vertical y horizontal. Una tecnología puntera desarrollada por la empresa húngara de fabricación de vehículos no tripulados ABZ Innovation —con la que la firma ponferradina mantiene un acuerdo de colaboración— que se despliega por primera vez en España y Portugal y cuyos resultados ya son visibles en el Monasterio de San Miguel de las Dueñas, donde Fumidrón está empleando un dron para la limpieza del tejado y los canalones de este Bien de Interés Cultural. La previsión en un par de semanas es hacer lo mismo en las tres plantas de oficinas de la Torre de la Rosaleda de Ponferrada.
«Tenemos la exclusividad para la venta de esta tecnología en España y Portugal y, además, ofrecemos el servicio», explica el CEO de Fumidrón, Borja García, que subraya las ventajas que ofrecen los drones frente los métodos convencionales y la gran cantidad de usos, como ya viene haciendo desde hace tres años en la aplicación de tratamientos y labores agrícolas. El dron utilizado en la limpieza del Monasterio de San Miguel de las Dueñas tiene 225 bares de presión y un caudal de casi doce litros de agua por minuto, lo que «permite limpiar cien metros cuadrados en unos diez minutos», explica García. Alcanza alturas de hasta 60 metros, eliminando la necesidad de andamios o grúas y está dotado de una tecnología de radar que garantiza la prevención de colisiones y la seguridad operativa.
Edificios de gran altura y fachadas de vidrio, instalaciones industriales, silos y tanques, azoteas y paneles solares, zonas de difícil acceso, edificios y monumentos patrimoniales y estructuras arquitectónicas complejas son algunos de los lugares de aplicación de esta tecnología de limpieza. Pero las opciones son aún mayores con un segundo dron de 500 bares de presión diseñado para su uso en maquinaria pesada, lavado de hormigón y encofrados, estructuras y puentes de acero, rotores y palas de aerogeneradores, naves industriales, parques solares o en la industria naval.
«El ahorro de costes es muy grande, de hasta un 50% respecto a las medidas convencionales. Llega a lugares a donde hastra ahora era imposible llegar y a donde sí se llegaba, se abaratan los costes», destacó Borja García, que explica que Fumidrón ha podido empezar a operar con estos drones hace unos meses, tras obtener todos los permisos necesarios, y ya tiene en previsión también la limpieza de 8.000 metros cuadrados de placas solares en la factoría de Tvitec en El Bayo. En este caso, por ejemplo, el dron prisionero estará conectado a un depósito con agua osmotizada que permite una limpieza pulcra del vidrio y también es factible el uso de agua caliente, a unos 200 grados centígrados, y de vapor da agua.
«En limpieza en altura no hay nada igual», incide el CEO de Fumidrón, destacando su uso en el caso de edificios patrimoniales como el Monasterio de Carracedo, donde —dice— evitas tener que revestir el monumento con andamios durante días. Pero también se detiene en el ciudadano de a pie y comunidades de vecinos que quieran limpiar tejados y canalones de sus edificios. El coste se fija por metro cuadrado y también se tiene en cuenta la dificultad de acceso y el grado de suciedad.