La acusación había señalado el interés de una empresa minera en abrir un cielo abierto en la zona
El juez reabre el caso del incendio intencionado que amenazó Arlanza
El Juzgado de Instrucción número cuatro de Ponferrada acaba de retomar la investigación del incendio intencionado que en septiembre del 2000 puso e
El Juzgado número cuatro de Ponferrada retomó la pasada semana la instrucción del caso tomando declaración a un vecino de uno de los pueblos próximos a Arlanza que acudió a sofocar el incendio la tarde del 14 de septiembre del 2000. El testigo ha declarado ante el juez que dos personas vinculadas con la empresa minera, y que también han sido citadas a declarar, le recriminaron su colaboración en la extinción del fuego cuando las llamas se encontraban a unos metros de las primeras casas, por no ser de vecino del pueblo amenazado por el incendio. El fuego, del que no hay dudas sobre su intencionalidad, afectó a 210 hectáreas entre las localidades de Rodanillo, Losada y Arlanza. Las llamas se habían iniciado de forma simultánea en dos parajes de ligera pendiente en Losada y en uno de Rodanillo, aprovechando que la mayoría de los habitantes de la zona se encontraba en Bembibre, que celebraba sus fiestas patronales. La Guardia Civil descartó en su día que el móvil del incendio fuera la caza o el aprovechamiento de madera quemada. En el recurso contra el sobreseimiento que el juez ha aceptado, la acusación popular, sin embargo, ya aseguraba que «existen evidentes indicios lógicos y consecuentes relacionados entre el motivo del incendio y el posible beneficiario». Profor llamaba la atención en su escrito, al que se adhirió la Junta de Castilla y León como administración perjudicada por el fuego, sobre el «evidente interés de Antracitas de Arlanza por extraer el carbón existente en la zona mediante minas a cielo abierto, suponiendo la zona arbolada quemada un impedimento». Antracitas de Arlanza no ha podido abrir la explotación a cielo abierto que proyectaba, que chocó con la oposición frontal de los vecinos. En mayo pasado, el Ayuntamiento de Bembibre denegó la licencia de explotación, tras aceptar las alegaciones vecinales al proyecto. Los habitantes de Arlanza, encabezados por su pedáneo, Julián García, argumentaban que el cielo abierto crearía un riesgo de corrimiento de tierra sobre la localidad. Informe de Medio Ambiente El Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta también había emitido en septiembre del 2001 un informe desfavorable a la Comisión Territorial de Urbanismo, que tramitaba el expediente para autorizar el cielo abierto. Medio Ambiente aseguraba que la explotación afectaría a montes de libre disposición de Arlanza y Losada sujetos desde 1972 a un consorcio de repoblación con la administración forestal y los beneficios de la extensión arbolada para las dos localidades desaconsejaban la apertura de la mina a cielo abierto.