Una actividad en retroceso
La crisis de LM Glassfiber no es nueva en un sector que en los últimos tiempos ya se había quejado del incumplimiento del plan eólico firmado por el Ente Regional de la Energía, dependiente de la Junta, la promotora Gamesa y media docena de empresas bercianas de fabricación de componentes. No hace todavía un mes desde que el empresariado daba a conocer su malestar con la firma Gamesa, que de los 72 millones de euros que debería haber dejado en la comarca en virtud del plan eólico firmado en 1997 encargando componentes para sus parques eólicos, apenas ha contratado piezas por valor de ocho millones, sin que la Junta obligue a la firma a cumplir lo acordado.