Diario de León

FRAGUA DE FURIL Manuel Cuenya

El pueblo español no pinta nada

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León

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El «No a la guerra» no ha servido absolutamente para nada. Ni aquí ni en Pekín. Ni artistas ni intelectuales ni nadie de a pie han logrado, con sus manifiestos, pancartas y gritos, que se les escuche. No importa lo que diga el pueblo. El pueblo está para obedecer. Nunca para mandar. Todo ha sido en vano. Nadie ha podido ni querido impedir esta guerra. Francia y Alemania, que siguen siendo las locomotoras y los países pensantes de la Europa desarrollada, tampoco le han plantado cara a USA como es debido. Nadie se atreve. Y los países islámicos y hebreos, cada cual a su puta bola, se siguen tirando de la greña por un trozo de tierra santa. El pueblo español, por su parte, tampoco pinta nada en este juego guerrero en el que el poder, dictatorial y homicida, se ha impuesto, una vez más, por sus santos cojones. Santos huevos de patrón bananero. Ya se sabe que donde hay patrón no manda marinero. Los marineritos, como siempre, se han lanzado al mar en busca de aventura. Y luchan contra viento y marea. A mandar, que para eso estamos, jefecito. El jefe, como siempre, se queda en el cuarto de la salud, y los súbditos, al frente de la contienda, se ponen a descerrajar tiros sin ton ni son por la patria y por ese hijo de la chingada que es matria, patria e Imperio del Bien y la Hamburguesa a partes iguales. Ese Bien criminal, aunque pudiera parecer paradójico, que nos han vendido desde tiempos ha. Sólo es bueno, al parecer, aquello que conviene a nuestros intereses. Resulta fácil y muy cómodo ponerse de parte de quienes sabemos que tienen ganada la batalla de antemano. Lo que no debemos olvidar en ningún momento es que las guerras siempre se pierden, aun ganándolas, y el que ríe el último ríe mejor. La risa va por barrios. Y en este contubernio aún no sabemos quién reirá el último. No está el panorama como para soltar muchas carcajadas. Bush, iluminado y cínico, ha desobedecido a las Naciones Unidas. Es un hijo maldito y un versículo descarriado del Corán. Luego debería ser condenado. Incluso este artículo, que escribo mientras contemplo la Sierra de Gistredo, no será tenido en cuenta. Pero pelillos al río, pues al menos nos ha permitido descargar adrenalina, que otros muchos han preferido arrojar en forma de bomba al pueblo iraquí. Recordemos que también la democracia es una patraña, y una vil tomadura de pelo. El pueblo nunca ha gobernado ni gobernará. Y lo más triste, ni siquiera elige a sus dirigentes, sino que éstos ya han sido previamente elegidos por algunos cabrones, los listillos de la clase. De vez en cuando conviene airear los trapos sucios y sacar a la luz aquello que pensamos, y que pocas veces nos atrevemos a decir/mostrar.

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