El alto tribunal militar ratifica que el mando abusó de su autoridad frente a un guardia civil en Ponferrada
El Supremo condena a tres meses de prisión al capitán de Villablino
La Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo ha ratificado la condena a tres meses y un día de prisión que ya había impuesto un juz

Varela era teniente de Tráfico en Ponferrada cuando fue denunciado
En el fallo del Tribunal Supremo, al que ha tenido acceso este periódico, los magistrados consideran ajustada la sentencia dictada ya por el Tribunal Militar Territorial Cuarto contra el capitán Gonzalo Varela, que actualmente dirige el puesto de la Guardia Civil en la zona de Villablino. La Sala Quinta de lo Militar desestima el recurso de casación que había interpuesto hace casi un año la representación legal del mando del instituto armado y ratifica la condena «como autor responsable de un delito consumado de abuso de autoridad previsto y penado en el artículo 106 del Código Penal Militar». Varela se enfrenta así, desde este momento, a una pena de tres meses y un día de prisión «con las accesorias correspondientes», según reza el fallo, en el que se declaran de oficio las costas del procedimiento. El capitán fue denunciado en 1998 por unos hechos que acaecieron en el cuartel de Ponferrada, donde trabajaba como responsable del Destacamento de Tráfico. El entonces teniente Varela entabló una agria discusión con el agente Fernando Ybarra González al que acabó recriminando duramente por su celo en un siniestro de circulación, y espetándole que era «un perro y un ladrón» y que «estaba robando al Estado». La disputa se inició sobre las 23.30 horas del 27 de noviembre del año 1998. A esa hora, el teniente se presentó en la oficina del cuartel ponferradino y «dirigiéndose al guardia Ybarra González», según consta en la sentencia, «le preguntó qué estaba haciendo allí, dándole cuenta éste de lo que estaba realizando». «A lo que el oficial -prosigue el relato de los hechos- le replicó con un tono de voz alterado que no tenía que estar allí toda vez que su servicio había finalizado y que las anotaciones las debía realizar el guardia que le relevase (...) añadiendo que su único propósito era justificar y anotar más horas de trabajo para cobrarlas». «Humillado y vejado» El guardia negó estos extremos, pero el teniente, siempre según la denuncia, «le arrancó de forma violenta de la mano una hoja con los pormenores del accidente, y que iba a poner por fax». En ese instante fue cuando le increpó «en tono agresivo» y llamó perro al guardia civil hasta dos veces más, que luego declaró haberse se sentido «humillado y vejado».