El magistrado de la Audiencia de Madrid, Antonio Roma, evoca en su pregón la Semana Santa de su niñez
Ponferrada inicia la Pascua apelando a la esperanza en tiempos bélicos
«Nos hace falta esperanza porque hay un guerra». Así se expresaba ayer ante los periodistas el rector de la Basílica de la Encina, Antolín de C

Antonio Roma Álvarez, durante la lectura de su pregón nostálgico en el escenario del Teatro Bergidum
«Hace falta mucha fuerza para mirar al cielo en tiempos recios como estos, por eso hay que rearmarse de humanismo y de valores cristianos y mirar hacia una vida mejor», afirmó ayer Antolín de Cela para lamentar el clima belicoso que ha traído la guerra en Irak. «Son tiempos difíciles, porque los valores imperantes son contrarios a los del Evangelio», añadió el rector de La Encina poco antes de asistir como primera autoridad religiosa al pregón de Antonio Roma. El presidente de la Sala de lo Civil de la Audiencia de Madrid recurrió a la nostalgia para rememorar la Pascua de su infancia y juventud en Ponferrada. Nieto del notario Bienvenido Álvarez Novoa, sobrino de quien fuera Mayordomo de la Cofradía de Jesús Nazareno, José García Sánchez, o primo del actor Carlos Álvarez Novoa, Goya por su papel en la película Solas, Antonio Roma evocó sus raíces familiares para compartir sus recuerdos de la Semana Santa. El Lambrión Chupacandiles, las procesiones, sus pinitos teatrales en el mismo escenario que pisaba como pregonero, el juego «prohibido» de las chapas junto a las tapias del campo de la Deportiva en Santas Martas y los disimulos cuando aparecían los guardias, forman parte de la experiencia vital que Roma rememoró ayer, medio siglo después. El pregonero acabó su discurso con una referencia a la limonada y como «el boca a boca se encargaba de señalar la mejor de cada año» en los bares de Ponferrada, aunque él prefiera la limonada blanca de su tía Maruja Vega, a sus 94 años «en toda plenitud».