MEPIROLAUNI Jorge Villa
La Semana Santa en común
La mies es mucha, Molokay, Los últimos de Filipinas, Rey de reyes, La túnica sagrada, Quo Vadis, Los Diez Mandamientos, Las sandalias del pescador, Marcelino Pan y Vino, El traje de comunión, La gran familia..., copaban las pantallas. Incluso una Semana de Cine Religiosos y Valores Humanos nació en Castilla la Vieja al amparo de estos días de dolor y devoción. Manolas, papones o capirotes, costaleros o caballeros portapasos; peladillas, huesos de santo y boniatos. Toda una iconografía místico popular se manifestaba por calles plazas y avenidas. Cada año las cofradías procesionaban sus imágenes y tallas para rememorar los últimos días del hijo de Dios y las dos Españas expresaban su sentir a su modo. Orden y perfección, flores y saetas, luces y adornos transmitían el dolor y la tradición en el Sur. El tenebrismo y la negritud del luto, las tallas maestras y el silencio atronador de los tambores provenía de la meseta para arriba. Fervor religioso, costumbre transmitida de padres a hijos en esta puesta en escena de la Pasión que asombra a los guiris tanto como se aparece decadente a los ojos de un gran sector de nuestros ciudadanos. Y al amparo de tanto misticismo nacieron los integrados y maravillosos paganismos. Y por culpa de que los romanos se jugaran a cara o cruz la túnica del Mesías, existen la viciosas chapas que arruinan o enriquecen, y no sé porqué rebuscada tradición y en qué base histórica se fundamenta pero en todos los bares se ofrece ese deliciosa néctar, precursor y muy superior al calimocho, denominado limonada - por no mentar en la vecina León la paganísima y etílica plasmación adiabolada de la procesión del Genarín, olé-. Y así hoy, mientras unos acuden a las procesiones, otros se envician con las chapas o se maman ejemplarmente con limonada. Algunos incluso acaparan todas las tradiciones y sabiamente organizan todos sus quehaceres vicioreligiosos en un alarde de sabiduría y temple. Los nada piadosos, por su parte, se configuran en otros ámbitos y o se piran a la playa a disimular que no hace frío y pillar un constipado de puta madre o en Ponferrada, por ejemplo, acuden a los eventos de la semana Freakland (conciertos en el Cotton, conferencias en la casa de la cultura, exposiciones en Edessa...) o a las sesiones Dj más saxo o percusión del Tentaciones. Y mientras alguno como quien les escribe llora porque Curro Romero ya jamás volverá a la Maestranza el Domingo de Resurrección como símbolo de una nueva temporada taurina que comienza, dos Iberias separadas, con sus matices y sus peros ya comentados, se manifiestan con un único punto en común: está bien que haya fiesta y vacaciones.