La primera concentración de vehículos «Tuning» en Ponferrada atrae a miles de visitantes
Decibelios al volante
«Fardar» de coche exige sacrificios. Renunciar al maletero para hacer sitio a los altavoces, evitar los caminos bacheados para proteger la carrocería, y si
Enchufados a los decibelios, dueños de vehículos de ruedas anchas y llantas de aleación, carrocerías extravagantes, atrevidas, y algunas tan delicadas que sufren al menor bache. Y jóvenes. Muy jóvenes. Así son buena parte de los propietarios de vehículos tuning, gente que ha convertido el deseo de marcar diferencias con su automóvil en una especie de religión y que este fin de semana están disfrutando en Ponferrada de la primera concentración organizada por Semauto y el club Orbituning, con el apoyo del Ayuntamiento. Instalados en las inmediaciones del Museo del Ferrocarril, el centenar de vehículos que se había inscrito hasta ayer tarde atrajo a miles de visitantes durante todo el día, casi todos tan jóvenes como los participantes en una concentración que repartirá hoy 65 trofeos y sorteará equipos de sonido y equipamientos del automóvil por valor de 4.000 euros. Y es que el universo tuning todo parece desorbitado. Incluso la respuesta del público. La organización espera que al cierre de las inscripciones, hoy al mediodía, sean doscientos los vehículos en concurso y diez mil las personas que en algún momento del fin de semana se hayan acercado hasta el aparcamiento del Museo del Ferrocarril. A lo largo del día de ayer se celebraron las primeras pruebas para medir los decibelios de los equipos de música, valorar la originalidad de las carrocerías, los escapes más ruidosos o la iluminación interior y exterior del vehículo. Y hoy tendrán lugar las pruebas de aceleración y la entrega de premios, que compensarán en parte el dinero invertido. «Una persona se viene gastando de media un millón de pesetas en estos coches, pero puede llegar a los dos o tres millones», decía Miguel Ortega, de Semauto, antes de que los decibelios del primer automóvil en concursar ahogaran su voz.