Diario de León

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Una inteligencia de la naturaleza

Solís Fernández recibió ayer el nombramiento de socio de honor del IEB de manos de Pedro Muñoz

Solís Fernández recibió ayer el nombramiento de socio de honor del IEB de manos de Pedro Muñoz

Publicado por
M. García / C. Fidalgo - redacción
León

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Cientos de animales disecados, miles de diapositivas, innumerables fichas que recogen medio siglo de estudios sobre la flora y la fauna de España. Ese es el tesoro que guarda el estudioso de la biología y taxidermista de Matarrosa del Sil Solís Fernández, que ayer recibió el nombramiento de socio de honor del Instituto de Estudios Bercianos (IEB) por su infatigable labor científica. Fernández, que en llegó a ser colaborador del recordado Félix Rodríguez de la Fuente, recibió el reconocimiento a toda una vida dedicada al estudio de la naturaleza en un acto celebrado en la Casa de la Cultura de Matarrosa y al que asistió el alcalde de Toreno, Pedro Muñoz y el actual responsable de Cultura del Consejo del Bierzo, Ricardo González Saavedra, entre otros cargos públicos como el concejal de Cultura de Ponferrada, Manuel Rodríguez, y científicos como el catedrático de la Universidad de León, Carlos Romero. Modesto, Solís Fernández no se creía ayer merecedor del reconocimiento del IEB, institución de la que es colaborador. «Es un traje que me queda demasiado grande», declaró a este periódico el homenajeado, que lleva ya cuatro años dedicado a su última investigación: un riguroso estudio sobre los ratones que habitan en la comarca que le ha permitido descubrir que en el Bierzo viven hasta una veintena de especies diferentes de pequeños roedores. Después, eso sí, de haber seleccionado y congelado más de medio millar de ejemplares en el laboratorio de su casa. Los méritos de Solís Fernández, que empezó disecando animales a petición de los clientes de su antigua peluquería, no se quedan en su estudio sobre los ratones. Varias tesis doctorales han contado con sus aportaciones para conocer mejor la vida de especies como el urogallo, la perdiz roja y la liebre piornal. Y es que la casa de Solís Fernández en Matarrosa se ha convertido en un verdadero laboratorio visitado cada año por profesores universitarios en busca de ayuda para sus investigaciones, según destaca el presidente del IEB, Alfredo Rodríguez. Carlos Romero, por su parte, definió al premiado como «un gran hombre», que nunca ha negado su ayuda a todo aquel que se la ha pedido. Y es que Solís Fernández, sin haber obtenido ningún título universitario, es hoy toda una autoridad en biología. Muchas de sus aportaciones a la ciencia de la vida, reconocía ayer, se han producido «más por cabezonería que por inteligencia». Solís Fernández comenzó sus trabajos sobre flora y fauna en 1951 y llegó a colaborar con Félix Rodríguez de la Fuente

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