Diario de León

| Reportaje | Encuentro religioso en el Bierzo |

Misión cumplida, tiempo para el santo descanso

Un momento del encuentro de los misioneros, ayer por la mañana en el colegio de las Concepcionistas

Un momento del encuentro de los misioneros, ayer por la mañana en el colegio de las Concepcionistas

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Beatriz García - ponferrada
Ponferrada

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Numerosos religiosos celebraron ayer un encuentro en Ponferrada para homenajear a sus compañeros misioneros y compartir experiencias. A las 11.30 horas, el obispo de Astorga, Camilo Lorenzo, ofició una misa en la basílica de La Encina en la que recordó la gran labor humanitaria y de evangelización que están realizando estos hombres, que un día, decidieron dejar el Bierzo para irse a diversos países donde se precisaba más su ayuda. El obispo Camilo se mostró muy satisfecho con el desarrollo del evento. «Nuestros compañeros están viviendo experiencias muy diversas en distintos lugares del mundo y con culturas diversa. Por ello es importante que compartan sus experiencias para enriquecer a sus compañeros y colaborar para seguir contruyendo una Iglesia plural», explicó. Más tarde y acompañados por varios sacerdotes de la ciudad se reunieron en el salón de actos del colegio de las Concepcionistas, donde cada misionero compartió con todos los presentes sus experiencias con las diferentes culturas con las que han trabajado. Algunos llevaban años sin volver al Bierzo y se encontraban felices de encontrarse con familiares y amigos. Por último, los religiosos se trasladaron al Hotel Madrid para comer y conmemorar que los sacerdotes que se encuentran en León apoyan y animan a sus compañeros a seguir desempeñando tan importantes labores. Jovino San Miguel, uno de los misioneros que participaron en el encuentro, lleva 34 años trabajando como misionero en Japón y confiesa que cada vez nota más diferencias culturales entre este país y España. Es el rector, desde hace dos años, de una universidad femenina y su labor es educativa y evangelizadora. «En Japón la vida es muy diferente a la de aquí. La gente está muy ocupada y no tiene tiempo para ir a la parroquia. Mi misión con los estudiantes es evangelizadora», afirmó Jovino. Hace 39 años que Felipe Miguélez dejó el Bierzo para irse de misionero a Japón. A pesar de que tan sólo el 0,01 % de los japoneses son católicos, a Felipe le resulta muy gratificante enseñar en un colegio del país. Lo más difícil dice que fue aprender japonés. «Mantenemos la disciplina con los niños mediante un método mucho más sencillo que el utilizado aquí. Los chicos no son tan rebeldes. Japón es un país privilegiado en el que no existe la pobreza por lo que mi labor también es educativa», explicó Felipe.

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