OPINIÓN
Que no sea una premonición
NI EL alcalde de Ponferrada ni el subdelegado del Gobierno se pueden quedar tan anchos apuntando que el suceso que casi ha enviado al otro mundo a un joven de 17 años es un hecho aislado. Si quieren tener realmente la conciencia tranquila, las autoridades deben disponer muchos más medios políticos, administrativos y humanos para poner un coto razonable al dislate de los bares de copas en la zona del Temple -de un buen número de ellos-. Los dos chicos aparecieron en el perímetro de ese espacio urbano en el que la policía brilla por su ausencia pese a su conflictividad. Es un dato que no debe obviarse en esta triste historia. Y ojalá, no haya que recordar más o menos pronto que ésto no era un hecho aislado sino más bien una negra premonición. Por eso es mejor que actúen. ¡Pero ya!