Diario de León

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Payasos y saltimbanquis al aire libre

Los globos no defraudaron al público infantil

Los globos no defraudaron al público infantil

Publicado por
Pedro González Cerezales - ponferrada
Ponferrada

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No tenían una carpa de circo, acróbatas o elefantes, pero los payasos del Teatro de Calle, la última actividad infantil de las fiestas de la Encina 2003, arrancaron miles de sonrisas a los cientos de niños que les observaban. La plaza del Ayuntamiento se convirtió ayer en una feria infantil especial, en la que los más pequeños eran los reyes. Aunque el Teatro de Calle fue la actividad protagonista, ya que cientos de niños se agolpaban sentados en el suelo viendo como los payasos se pegaban tortazos, o hacían crecer una planta con una enredadera mágica, había otras actividades, como las instalaciones acrobáticas de la compañía Musaranyas , que hacían las delicias de los ponferradinos más pequeños. ¡Y llegó el circo! En especial, la atracción que más triunfó en el pequeño circo de los Musaranyas fueron los saltos con la cama elástica. Los niños brincaban más de tres metros, ayudados, eso sí, por un arnés unido a varias sogas elásticas que los impulsaban a la vez que los protegían de posibles golpes. Una niña que no supo saltar, quedó colgada a dos metros de altura sobre la cama elástica sujeta por las gomas, pero los monitores actuaron rápidamente y la bajaron a tierra en pocos segundos. El Teatro de Calle tuvo lugar tanto por la mañana como por la tarde de ayer. Las actividades comenzaron a las once de la mañana en la plaza Consistorial con el apasionante circo acrobático. Más tarde, sobre la una de la tarde, la compañía Arturello di Popolo representó una divertida obra sobre un payaso molesto porque su perro había dormido con él. A las cinco de la tarde, un hombre orquesta despertó a los vecinos de la siesta cuando comenzó a tocar de forma estridente más de diez instrumentos a la vez en la Plaza de la Encina. La algarabía continuó a las seis de la tarde con una sesión con globos de todos los colores, explotados por los más pequeños. Los Musaranyas volvieron por la tarde con sus artilugios acrobáticos en la Plaza del Ayuntamiento. Estos artistas buscaron entre toda la multitud que había en la plaza algún valiente que quisiera convertirse en un ágil niño-bala. Después llegaron los malabaristas con sus balones, los payasos y otros muchos artistas de circos callejeros, que divirtieron al público infantil hasta que anocheció. Fue entonces cuando llegó la hora de dejar paso a la diversión de los mayores con otro juego bastante circense: los correfuegos.

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