Diario de León
Publicado por
César Gavela
León

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Soñé que era el alcalde de Bembibre, pero no me llamaba Jesús Esteban, ni tampoco Esteban Jesús, un concejal de ese municipio, sino Jesús de Jesús y que me apellidaba Esteban & Esteban. Y sucedió luego en el sueño que yo había ganado las elecciones de Bembibre por una moneda, lo mismo que pasó en Balboa. Hubo un empate a dos mil votos entre Jaime González y yo, y una niña de diez años con trenzas rubias, lanzó una moneda al aire delante del juez. González dijo que cruz y yo, dije que cara, y salió cara, y fuí alcalde y me dispuse a ser de nuevo presidente del Consejo del Bierzo. Por un escaño, por un voto, por una moneda. A partir de ahí, sin embargo, el sueño se emborrona. Surgen sombras por doquier, y hombres envueltos en esas sombras, y mujeres también; muchas mujeres que mandan lo suyo. Y todos unidos en un mismo deseo, que también es el mío: mandar en el Consejo, esa institución rebosante de polémicas y muy escueta de competencias, primorosa de nombre y de página web, banderín de enganche de bercianos remotos, y a la vez, patio de Monopolio y refugio de la comarcal ambición. El sueño seguía avanzando y fue entonces cuando supe, con grandísimo dolor, que yo ya no iba a ser el presidente del Consejo, lo que me habían prometido, porque alguien decidió que no se iba a cumplir ese pacto, y es una orden que vino, al parecer de León. Y así fue que me quedé despechado en medio de la calle, sin el cargo que tanto anhelaba, y a partir de ahí hubo todavía más tristeza en el sueño, pues apareció un hombre nacido en el valle de Valcarce que se hizo con mi puesto, porque era amigo de mis adversarios, y luego se comentó que una consejera de Ponferrada había llegado a algún acuerdo con ese hombre de Valcarce, y parece que se llevaban bien entre ellos, pese a ser de diferentes partidos, pero muy pronto apareció otra mujer, esta del Cúa, del mismo partido que la mujer de Ponferrada y se enfadaron mucho entre las dos, pese a ser camaradas, y pasó en el sueño que la del Cúa -y perdón por el galimatías- parece que se compadecía de mí en mi zozobra, pobre Jesús de Jesús, soñé que decía, y a todo esto, y ya en la duermevela, un selecto grupo de consejeros se han asignado sueldos insólitos para fundir mejor ese pacto misterioso, y ahí ya de lo mismo el partido del que se sea, que bien es cierto es que el poder es la única ideología, bien lo sé yo, que fui falangista antaño, y mi sucesor comunista, y la virgen de La Encina democristiana.

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