Diario de León
Publicado por
MANUEL CUENYA
León

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NO SÉ cuánto cobra el Presidente del Consejo Comarcal ni la «basca» consejera en toda su salsa o cohorte. Se barajan cifras desorbitadas. ¿Quién les dará el corte? Porque las cartas, perdón las cifras, podrían ir a parar siempre a los mismos. Unos dicen so y otros dicen arre. Nadie se pone de acuerdo en el pesebre, en la Granja Manor. Pero entre el so, do, re, mi, fa, y el arre «rebuznero» caben muchos números, que traducidos en euros nos acaban mareando. No sé cuánto cobra el Presi del Consejo Comarcal y casi podría decir que me la «refanfinfla», si no fuera porque en el fondo del meollo a todos los bercianos nos afecta de una u otra forma el salario bestial que se jaman algunos individuos, demasiado «espabilaos» ellos. Salarios astronómicos que se zampan, casi siempre, por el puto morro, o por ejercer un cargo privilegiado. Dicen las lenguas, osadas y algo picarescas, que hay que echarle mucho morro a la vida, si no quieres verte atrapado en la más absoluta miseria. Es bien sabido que unos trabajan de sol a sol, como esos inmigrantes y nativos que hemos visto recientemente en la vendimia berciana, para que otros se den la vidorra padre. Unos contemplan los instantes en forma de eternidad dineraria, mientras el resto de la población trabaja como asnos por cuatro céntimos. Así está el mundo, incluso el llamado mundo desarrollado, convertido en una cloaca. ¿Qué han hecho algunos para merecer eso y lo otro? No me digan que algunos trabajan mucho y son muy vivos y saben manejar la guita, porque no es que no me lo crea, sino que también hay muchos otros que trabajan mucho y bien, y son muy inteligentes y saben por donde andan, y en cambio están entre los que no se comen ni una pulpada en días de feria. Un tipo, por muy presidente, alcalde o consejero que sea, no debería cobrar un sueldo tan disparatado. De futbolistas, tuercebotas y «cantantes» mejor ni hablamos. No vaya a ser que nos empachemos. Lo grave de estos sueldos extraterrestres es que a uno se le quitan las ganas de currar. Nos dejan como fuera de la cancha, con el ánimo por los suelos. Cuando se descubre que un Presidente Comarcal, o un politiquillo cualquiera, cobra un pastón, haga lo que haga, uno empieza a creer, sinceramente, que está haciendo el giligaitas en este escaparate abarrotado de semianalfaburros, listillos, trepas, embusteros, trapicheros, cabrones y lameculos. Ni que decir tiene que el escaparate está podrido hasta la médula.

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