Los bercianistas lograron 1.191 votos en las últimas generales, antes de la expulsión de Carballo OPINIÓN
La UPL logrará un diputado sólo si el PB triplica sus sufragios del 2000 Poderoso caballero...
Los leonesistas temen que el efecto Zapatero provoque el derrumbe del apoyo a la UPL en mayo
El anuncio por parte del secretario general del Partido del Bierzo, Fernando Valcarce, de su voluntad de llegar a acuerdos con sus eternos rivales leonesistas después del varapalo sufrido en las últimas elecciones municipales, ha despertado en el partido leonesista la ilusión por conseguir finalmente sentar a uno de sus miembros en el escaño de la Carrera de los Jerónimos. El problema es que los ciudadanos no votan lo mismo en las generales que en las municipales, y el aumento del voto regionalista, que se incrementó en los comicios de mayo en un tres por ciento, no volverá a repetirse en las generales. Así lo aseguran fuentes de la UPL, que prevén además que en el próximo mes de marzo se producirá un descenso en el número de votantes que se decanten por opciones localistas. En León, la razón es clara. La posibilidad de que el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, llegue a La Moncloa beneficiaría más a la provincia que la presencia más o menos testimonial de José María Rodríguez de Francisco en las Cortes, con lo que el voto estará más polarizado que nunca. Se votará a Zapatero o contra Zapatero; o bien con Rajoy o contra él. No obstante, aún cuando se diera la posibilidad de que la UPL mantuviera los votos obtenidos en las últimas elecciones generales, en las que consiguió 41.690, las cifras no le permitirían alcanzar el escaño con la suma de los bercianistas. El PB obtuvo en el año 2000 -aún no se había producido la escisión de Tarsicio Carballo- 1.191 sufragios. En las elecciones municipales, el PB consiguió tres mil votos y el PRB no menos de mil, lo que lleva a pensar que los seguidores del mentor del bercianismo podrían restar representatividad a Valcarce en las generales. Sólo si el PB triplicara estos resultados, su coalición con los leonesistas serviría a éstos para llegar a Madrid. De momento, Tarsicio Carballo ha echado mano de la prudencia y se ha limitado a señalar de manera socarrona que le da «pena» el anuncio del PB. Por su parte, el secretario general del Partido del Bierzo ha asegurado que las juventudes del partido, el único sector que podría generarle problemas, y el más radical, está con él en este viaje. Los mentideros bercianos han venido susurrando en los últimos meses que la operación de unión entre el regionalismo leonés y el berciano se fraguó en la resaca del día 26 de mayo, después de la segunda mayoría arrolladora del PP en Ponferrada y tras el hundimiento de cualquier opción que pudiera hacer pensar al «dream team» del PP leonés en el consenso de cara a una posible pérdida de su poder omnímodo. Pero la sorpresa comenzó mucho antes, cuando al inicio de la campaña electoral el PB protagonizó un destape con el que antes no habría podido ni soñar. El PB, libre ya de sus ataduras de Cronos-Tarsicio, tenía, por primera vez, dineros para hacerse presente en campaña. Algunas de sus proyectos les delataron, y quedó claro desde el principio que había empresarios apoyando al rejuvenecido partido. «Se equivocaron de caballo», han dicho algunos de los afectados por esta operación. Personalmente, creo que el dinero debería ser en ocasiones más cobarde aún, aunque los grandes de verdad siempre ponen sus fichas en más de un número. Y puede que su última apuesta sea precisamente ésta, y que lo de las generales sea sólo un titular en front page.