Ni una llamada en once años
«Estoy bien» fueron las únicas palabras que se limitó a decir ayer la joven de Magaz de Arriba tras retornar después de once años. La familia no quiere hablar sobre su aparición
El 24 de agosto de 1992 a las 9.00 de la mañana Naika Méndez Pestaña salió de su casa de Magaz de Arriba (Arganza) como cualquier otro día. Con la pequeña salvedad de que su regreso al hogar se prolongaría once años. En la madrugada del pasado sábado, Naika se presentaba en su domicilio ante la mirada expectante de su padre que no se lo acaba de creer y que vio a la joven muy cambiada físicamente. «Vino sólo con lo puesto. Unos playeros, un pantalón y una camiseta» recordaba ayer Enma, la madre de la joven. La sorprendente reaparición de Naika está envuelta en un «aura de misterio» en el que todos se acogen al derecho de guardar silencio. Nadie quiere hablar sobre lo sucedido durante el largo periodo de tiempo que Naika estuvo ausente. «Estoy bien» fueron las únicas palabras de la joven a este periódico. Por su parte, su madre asegura que de momento no les ha contado donde ha estado ni las razones por las que se fue aunque ella piensa que puede tratarse de una gran presión en los estudios. «Creo que se fue porque se vio agobiada ya que ella siempre sacaba muy buenas notas y había pegado un bajón, llegó incluso a falsificar las notas. Unos días antes de desaparecer me dijo no quiero agobiaros más. Será mejor que me quite la vida», añadió Enma. Pero su momentáneo mutismo, ya ha disparado los más sórdidos rumores. En cuanto al estado de salud de Naika Enma asegura que su hija se encuentra bien. «Yo la veo bien. Sabe lo que dice, y de momento no está tomando ningún tipo de tratamiento» concretó. Tampoco los vecinos y amigos de la localidad, quienes aseguran que la vuelta a casa de la joven ha supuesto una gran conmoción y alegría en el pueblo, se atreven a dar su opinión sobre las causas que envuelven la desaparición y el regreso de la joven. «Estamos todos muy contentos. El día que apareció estaba todo el pueblo llorando. Yo pensaba que aparecería muerta porque había pasado mucho tiempo. Yo no sé nada, no la he visto por lo que no sé cuales son los motivos por los que se marchó» comentaba Elena Vega, vecina de Magaz de Arriba. La familia de Naika ha pasado once años marcados por el dolor, la angustia y la impotencia. Sin embargo, en todo este tiempo no llegaron a perder la esperanza de poder encontrar a su hija con vida. «Es como un sueño, como un cuento de hadas que todavía no me acabo de creer. Acudimos a videntes a detectives privados, iba a misa y le pedía a San Antonio que Naika apareciera. También se lo pedía a los demás santos y precisamente el día de Todos los Santos mi hija regresó a casa». Todo ha cambiado en la vida de esta familia a raíz del retorno. «Han sido once años horribles, once años sin salir de casa. Lo importante es que está aquí por lo que nosotros le ayudaremos en todos y por fin nuestra vida va a pasar de ser un camino lleno de espinas a convertirse ya en un camino de rosas», comentó la madre.