Los vecinos de Compostilla y el Temple sufrieron ayer de nuevo cortes injustificados
Ferroser abrirá nuevas tuberías para solventar los cortes de agua
La concejala Teresa Magaz asegura que la causa está en la ausencia de válvulas de presión
La concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ponferrada, Teresa Magaz, mantendrá hoy una reunión con los responsables de Ferroser, la concesionaria del servicio de aguas municipal, con el fin de estudiar la viabilidad de instalar un nuevo mallado para que se solucionen los problemas de abastecimiento que sufre un gran número de ciudadanos. El plan se basa en la ampliación de las redes de toma de agua mediante nuevas tuberías. «Quiero dejar claro que no estamos de brazos cruzados; seguimos trabajando y estamos a punto de firmar con la Junta el convenio para la nueva traída con agua del pantano», declaraba ayer la edil. Y es que durante la jornada de ayer, las restricciones de agua afectaron a cientos de vecinos del barrio de Compostilla y a un gran número de los que viven en el Temple. Además, en la mayor parte de las viviendas de Ponferrada se produjo un evidente descenso en la presión. Sin embargo, Teresa Magaz afirmaba, tras hablar con los técnicos de Ferroser, que no había ninguna causa aparente que explicara esta situación -que se fue normalizando durante la tarde-. La concejala ha explicado además que el Ayuntamiento ha instado a Ferroser a que la presión a pie de calle sea de casi tres kilos de agua, mientras que la normativa sólo exige que ésta sea de 1,033 kilos. «Lo que ocurre es que Ponferrada es una ciudad que ha crecido de manera exponencial en los últimos años y esto ha generado problemas que no pueden solucionarse de la noche a la mañana», destaca la responsable del área de Medio Ambiente. Asimismo, destaca que la ley exige que todas los inmuebles de más de cuatro pisos dispongan de un grupo de presión. Y, lo que ocurre en realidad es que en Ponferrada existe un gran número de casas con más de cincuenta años que no disponen de esta infraestructura. Además, y según señalan los técnicos, las tuberías de estos edificios están construidas en acero galvanizado, un material que produce óxido, lo que lleva en la mayoría de los casos al cierre de la tubería. Asimismo, Magaz defiende que el baldeo de las calles es necesario en una ciudad como Ponferrada, donde la acumulación de polvo es mayor que en otros lugares. «Sólo por salud merece la pena seguir haciéndolo, pero es que, además, limpiar las calles con agua no produce una disminución de la presión», asegura.