Diario de León

La onda expansiva derribó los estantes y provocó una peligrosa lluvia de cristales sobre la calle

Tres personas salen ilesas de una explosión en un comercio de Bembibre

Los investigadores creen que un aerosol junto a una fuente de calor pudo ser la causa

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M. Á. Cebrones - bembibre| corresponsal
León

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Una explosión destrozó en la mañana de ayer el supermercado de la cadena Euroada en pleno centro de Bembibre y, milagrosamente, sin causar ningún herido. Las tres personas que se encontraban en el interior del establecimiento resultaron ilesas y la onda expansiva, de cuatro metros de ancho, salió al exterior afectando a varios vehículos aparcados a la altura del número 4 de la calle Doctor Marañón. El establecimiento, regentado por una familia de origen pakistaní, se abre al público también en jornadas festivas, y en la mañana de ayer contaba con un cliente y dos empleados en la zona de caja en el momento de producirse la explosión, hacia las once de la mañana. Ni los clientes ni el responsable de caja se vieron afectados por una onda expansiva que tiene salida en línea recta. Aún se desconocen las causas que provocaron el incidente, que inicialmente apuntaba a una explosión de gas, si bien esta posibilidad quedó descartada al conocerse que no se utiliza este combustible en el local. Los responsables del establecimiento aseguran que, pese al desconcierto del momento, su apreciación fue que el origen procedía del techo al venirse abajo una amplia parte del mismo. Más fuerza parece cobrar la idea de que fuera uno de los aerosoles, almacenados demasiado cerca de una fuente de calor, el que reventara provocando la onda expansiva que destrozó el establecimiento. La duda en este caso es si un solo envase puede tener fuerza suficiente al explotar para causar los daños producidos o si explosionaron varios en cadena. La buena fortuna quiso que la explosión, que provocó así mismo el derrumbe de parte del techo del local, no causara víctimas. La onda expansiva, al tener un trayecto en línea recta, no afectó a la zona de caja en la que estaba una cliente, el cajero y un encargado y en esos momentos nadie pasaba por el tramo de fachada que ocupa el supermercado por lo que, ni los cristales que fueron lanzados hasta doce metros de distancia, ni los armarios expositores que volcaron sobre la acera causaron daños personales. Sin valorar los daños materiales, los destrozos no sólo afectaron al local. Los vehículos aparcados a ambos lados de la calle doctor Marañón sufrieron el impacto de los diversos objetos que la onda expansiva lanzó al exterior. Daños en las carrocerías y varios cristales rotos, alguno de ellos con la marca clara de haber sido atravesados por un objeto, eran prueba clara de la fuerza de la explosión. Guardia Civil, policía local, agentes del seguro y muchos curiosos se concentraron en la zona, que fue acordonada y permaneció cerrada al tráfico durante algo más de dos horas. Finalmente los responsables municipales del servicio de limpieza se encargaron de retirar los objetos y cristales esparcidos por la calle y se procedió al restablecimiento del tráfico.

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