La ternura sobre el Bierzo
EL BERGIDUM es ese teatro al que acudimos, casi con vocación religiosa, a venerar a los artistas que por allí van dejando su resplandor de santidad y buen hacer. Ponferrada, sin este espacio escénico, no sería ni su sombra. Incluso me atrevería a decir que si nos faltara este teatro, tendríamos que inventárnoslo para sobrellevar la carga cotidiana, la insoportable pesadez de lo zafio. El pasado sábado tuvimos la ocasión de disfrutar de un espectáculo sublime a cargo de Juan Carlos Mestre y Amancio Prada y Luis Delgado, entre otros. Y cito a éste último porque hace tiempo que lo tengo entre mis preferidos, sobre todo desde que viera Alquibla, cuyo guión era de nuestro admirado Juan Goytisolo. Luis Delgado es un lujo arábigo dentro del panorama desolador y putañero de esta España nuestra, que sólo parece escuchar las voces dulzonas y castradoras de las operaciones triunfo, y algunos tipejos como los Iglesias. Lo peor del asunto es que estos faramalleros están hinchando la andorga o "andolla", que dicen en mi pueblo, de puro chupar telemierda. Es bien sabido que quien no sale en la televisión, es como si no existiera de cara al vulgo bienpensante, que cada día manda más en cuanto a gustos se refiere. Impera el mal gusto en ésta y en otras tierras. Qué desgracia. A decir verdad, el arte, el verdadero arte, siempre ha estado reñido con el rebaño, que se deja conducir por las veredas ruinosas de la estupidez y el pasto fácil. Por fortuna, en la capital del Bierzo contamos con este teatro lleno de contenido. Confieso que era la primera vez que veía a Mestre subido a un escenario y declamando como un dios. Es tal su voz y su poesía que a uno se le acaban erizando los pelos del alma. Cuantos, cuantísimos poetastros nos duermen con sus monsergas intragables. Mas Mestre, excepcional poeta, es capaz de levantarnos de nuestro sepulcro, suponiendo que estuviéramos muertos en vida. Es como un encantador de serpientes, que nos introdujera en un cuento maravilloso, en un vergel. Se siente su palabra cual víscera o sangre necesarias e insustituibles. Además de gran poeta, es un actor con mucho talento. Domina la escena como nadie. Luego está esa música que nos ayuda a sumergirnos en los mares soñados del Bierzo, esos valles bordados por la ternura, tocados por el afecto. La voz de Mestre es también una voz cargada de ternura. Y la música de Amancio Prada es un cántico espiritual que nos eleva por encima de nuestras miserias