Amigos para siempre
CUENTAN en radios y teles que el ínclito Chemari recibió un homenaje de su colega el cow boy norteamericano para orgullo y satisfacción de nuestro máximo dirigente. Una cena de esas en las que los camareros se cambian los guantes para cada plato y en los que el Möet Chandon corre por doquier y sin la más mínima vergüenza. Porque no existe cosa más bonita que la amistad pura y honesta entre dos hombres íntegros, brillantes e inteligentes. «Nuestra relación continuará a pesar de que abandonemos nuestros cargos de estadistas», espetaron a dúo en los previos al ágape. Muchos españoles se avergüenzan de estos emocionantes encuentros y despotrican de que a Aznar le nombraran hace sólo unos meses el mejor estadista del año, según el republicanísimo y pacifista gobierno USA claro está, en un festín-bodorrio estilo Reina de las Magnolias, y uno no entiende la indignación. ¿Es que nuestro ejecutivo ha sido para los yankees en la invasión de Irán el mejor colaborador que hubo en la historia desde Quisling durante la ocupación alemana de Noruega en 1940? A lo mejor tanto agasajo, tanta pompa y boato se deba a que tenemos por fortuna al más grande y como tal genio, no resulta profeta en su tierra. Tienen que ser los americanos los que nos hagan abrir lo ojos y darnos cuanta de que a pesar de su bigotito, de su corta estatura nos encontramos ante uno de esos seres excepcionales a los que el tiempo, Dios y la historia pondrán en su verdadero lugar. Y quien sabe si este amor a primera vista entre gobernantes suponga que España intervenga y participe activamente en la conquista de Marte para el año 2030, como también anunció ayer nuestro amigo Bush al referirse a la nueva misión que EEUU tiene encomendada por la humanidad. Igual este amor sin barreras entre Bush-Aznar, Aznar-Bush repercute hasta en Ponferrada y alguno de los hoy estudiantes de Ingeniería Forestal de nuestro Campus resulta el encargado, dentro de 25 años ya maduros y con una contrastada carrera, de reforestar el planeta rojo gracias a esta alianza hispanoamericana que comenzó con la atracción y el afecto de dos presidentes. A lo mejor es un antiguo alumno de Cinematografía quién graba el primer paso del hombre en Marte ¿Who Knows? Sí, amistad al colega, al camarada, al compañero, y no ese algo más que últimamente convierte en exmujeres a muchas de las primigenias esposas ministeriales. Eso no, de eso estábamos hablando