Diario de León
Publicado por
MARÍA AÑIBARRO
León

Creado:

Actualizado:

CUANDO HABLAMOS de vinos modernos se da por sentado una serie de cuestiones: investigación sobre las posibilidades de las variedades y planificación escrupulosa de las tareas del viñedo y una esmerada elaboración en la que juegan un papel muy importante las barricas de roble. En su origen las barricas no eran más que meros contenedores de líquidos que permanecían en las bodegas durante muchos años, apenas aportaban oxígeno y taninos a los vinos, no se buscaban sugerentes aromas avainillados, toffes y de cacaos que en ocasiones maquillan el vino en lugar de resaltarlo haciéndolo cansino y en muchas ocasiones empalagoso, ahora la moda es está, que todos los vinos tengan estos toques o similares, para muchos aficionados el encontrar estos toques pesados es indicativo de que le vino es bueno, esto sería muy discutible, el roble puede sacar lo mejor al vino y también lo peor, todo depende del elaborador. La realidad es que las bodegas compran cada vez más barricas, de tostados variados y de robles diferentes según el gusto del consumidor y lo que busque para sus vinos. Los robles más demandados son los de origen francés y americano, los primeros en mayor medida, se diferencian unos de otros a grandes rasgos por el tipo de corte en uno es hendido que le aporta a los vinos toques más sutiles y elegantes o aserrado como el americano cuyos aromas son más dulzones y se identifican fácilmente. Estamos hablando de que cada barrica ronda el precio de quinientos euros y en muchos casos se supera y que la edad media de una barrica es de tres años, el negocio es claro y estas empresas se ven obligadas a buscar alternativas. Lo han intentado con los robles húngaros, son las propias tonelerías francesas las que se encargan de la curación de las maderas y la producción, por su puesto, la aceptación en el mercado ha sido para todos los gustos, pero sigue predominando la barrica francesa. Las tonelerías españolasarrastran mala fama desde el pasado, por su falta de calidad en el trabajo y porque no acceden a la madera francesa, con lo cual tienen que conformarse con el roble español que hasta hoy no ha demostrado grandes cualidades para la crianza de vinos de calidad, aunque ahora mismo contamos con nuevas posibilidades a partir de un proyecto de investigación del Quercus pyrenaica wild de Álava que ha demostrado ser apto para la crianza de vinos, todavía hay que ver sus resultados en bodega.

tracking