Diario de León
Publicado por
JOSÉ ÁLVAREZ DE PAZ
León

Creado:

Actualizado:

CUANDO era procurador en las Cortes de Fuensaldaña, Pepe Alonso, tenía en casa una verdadera biblioteca sobre temas regionales de Castilla y León: economía, sociología, agricultura, legislación. Toda una carrera, porque Alonso era un hombre, -al escribir «era» se me anuda la garganta-, exigente consigo mismo. En realidad, exigentes somos todos, bien con nosotros o con los demás. Frecuentemente, quien más exigente es con los demás lo es menos consigo mismo. Digo esto, porque para el bueno de Pepe todo el mundo es bueno, todo tiene una explicación, decía como buen lector , en su adolescencia, de Giovanni Papini. Bueno incluso antes de morir, bueno en el buen sentido de la palabra, que tan bien resume Pedro Muñoz cuando asegura que para malo vale cualquiera, para ser bueno de verdad hay que ser inteligente Se nos ha muerto, por sorpresa, ahora que estaba contento con el nuevo gobierno socialista. Porque socialista era desde los tiempos lejanos de la Universidad de Comillas, cuando escribía versos despiertos y despertadores junto a Víctor Manuel Arbeloa, compañero mío de trabajos y algunos asuetos por el ancho mundo del subdesarrollo, en África, el Caribe y el Pacífico. Canciones de la vida, del amor y de España es un libro de ellos dos, prologado en Nueva York. Recuerdo un poema de Pepe, dedicado al inolvidable Faustino, titulado Letrilllas Inocentes para la Navidad , donde se lamenta ,de que «reyes y pastores/ no se miran bien /ni el mismo camino/ ni el mismo belén». Se nos ha muerto, el amigo, el profesor, el militante en las duras y las maduras, el pacificador, siempre tendiendo puentes, el socialdemócrata que resume en su impecable trayectoria las mejores virtudes de la transición española. El llevó las riendas de Ponferrada como teniente alcalde de Celso en diversas ocasiones. El poder, si alguno tuvo, no le cambió, siempre fiel a si mismo, siempre con aquella cercanía hacia los de abajo, moviéndose entre los vecinos de la cooperativa, con aquella sonrisa permanente que le hacía cerrar un poco la clara mirada, -que él y Rosa Mari legaron a sus hijas- un segundo antes de que naciera la sonora carcajada que ya no volveremos a oír. Sé que alguno de sus órganos seguirá vivo, dando vida a alguien que no conoceremos. Y que seguirá vivo en nuestra memoria. Aún así, duele. Esta herida como un pozo .Alcanzan hoy una nueva dimensión, los versos que escribió entonces para Rosa Mari . «De tus bosques dormido/ vuelvo, cantando/ mis ojos en tus manos/ van descansando».

tracking