Diario de León
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JOSÉ LUIS SUÁREZ PASTOR. Presidente del PP en Laciana. Miembro del Comité Ejecutivo Provincial
León

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EN LA NOVELA clásica y en el teatro, la obras se estructuran en tres acto: planteamiento, nudo y desenlace. Pronto hará dos meses de la decisión de disolver la Junta Comarcal del Bierzo por la dirección provincial del Partido Popular para, en palabras de nuestros presidente, «fortalecer el partido, y que el PP del Bierzo recupere la sensatez», queriendo, mediante el recurso a la disciplina, cerrar la crisis política que afecta al partido. De nada sirvieron las apelaciones a una mayor capacidad de consenso, de acuerdo, de diálogo, de integración. La decisión de sustituir a la dirección comarcal estaba tomada. Algunos han especulado con un «plante» de las personas que apoyamos a la dirección comarcal, olvidándose que nosotros nos reafirmamos en todos nuestros actos como militantes al servicio del partido, que no estamos en política por un proyecto personal, sino para servir a los ciudadanos. Que a nosotros lo que nos gusta es un modelo de partido próximo a la gentes y a los militantes, de interés real por sus problemas, de pisar el barro de los pueblos, de reuniones frecuentes y abiertas para conocer sus inquietudes y donde se puedan expresar las opiniones, exigente con su autonomía e independencia y reivindicativo con la importancia y el papel que el Bierzo debe jugar en León. No nos gusta un partido de moqueta, burocrático y formalista, muy institucional, piramidal, regido por el escalafón y la autoridad -entendida como obligación y no como liderazgo- siempre ocupado en sus problemas «importantes», y que por el contrario no presta atención a lo cotidiano, es frío, distante, gris, sin perfil ideológico claro, que no crea problemas y que tiende a esconderse cuando estos arrecian. Las Juntas comarcales del PP tienen muy pocas competencias en sí mismas. El peso específico de su dirección viene determinado por la confianza y liderazgo que cada junta local, alcaldes y portavoces deleguen en ella. Su autoridad viene, pues, del apoyo que voluntariamente le dan esas juntas, y sin él es insignificante y carece de sentido. Que duda cabed de que la dirección disuelta gozaba de esa confianza mayoritaria de las juntas locales, alcaldes y portavoces, y que la decisión tomada en lugar de fortalecer al partido en la comarca, ha provocado un enorme vacío que deja huérfanos de coordinación y presencia pública y orgánica a los alcaldes, portavoces del PP y juntas locales de la comarca, dando la impresión de que el partido ha dejado de existir en el Bierzo. Esa «autoritas» no puede improvisarse de la noche a la mañana por mucho que las buenas maneras y forma de ser del presidente de la gestora les hayan parecido a algunos las adecuadas para dirigir al partido en la comarca. La realidad es que no ha podido cumplir la tarea encomendada y a día de hoy no ha sido capaz de recabar el apoyo de nadie como no sea el de los que han posibilitado su nombramiento, y lo que es más importante y grave: El PP ha perdido nervio orgánico en una de las comarcas con mayor peso económico y poblacional de la región, mayor incluso que el de algunas provincias. Es posible que a algunos este coste no les importe, y deseen prolongar la situación indefinidamente, pero en mi opinión es un lujo que no podemos permitirnos durante mucho más tiempo. Las instancias regionales bien harían en resolver cuanto antes la falta de dirección política de la forma en la que se resuelven los conflictos en los partidos democráticos. Esto es, votando y dejando que sean los militantes quienes decidan que personas gozan de la confianza mayoritaria para dirigir el partido en el Bierzo. Agotar el plazo de transitoriedad que los estatutos otorgan a las gestoras (6 meses), antes de convocar elecciones, en nada ayudará. Por el contrario, no perjudicará notablemente, impidiendo que el partido centre sus esfuerzos en adoptar iniciativas políticas al servicio de los ciudadanos. No es posible, aunque se intente, hacer normal lo que por definición es anormal y extraordinario. No se puede pretender desde la dirección provincial sustituir a una dirección que goza del apoyo mayoritario de la comarca del Bierzo, por una gestora a su medida, y pretender que se integren en ella los mismo que acaba de desautorizar. Si somos buenos para la gestora, ¿por qué se disuelve la junta comarcal?, ¿qué opinión tendrían de nosotros los ciudadanos? Es muy posible que la intención de algunos haya sido acallar las voces críticas a su gestión en un curso político en el que el PP debe renovar su estructura. Eso no evita que muchos en toda la provincia pensemos que se pueden hacer las cosas mejor, que el PP necesita en León, para los próximos años, un liderazgo que refuerce nuestras convicciones, con un discurso político que llegue a los ciudadanos, con experiencia y el respaldo de la gente, decidido y capaz de ejercer su autoridad con diálogo e integración, que hunda sus raíces en la militancia y en la sociedad. Y no en imposiciones del aparato. Que sea capaz de aunar voluntades en lugar de dividir, que asuma los riesgos necesarios por defender sus ideas y que centre su esfuerzo en la oposición a nuestro rival político. En definitiva, que recupere para el PP la iniciativa política en León en unos años que sin duda serán difíciles. Hablaba al principio de un modelo de partido de cuello azul, que aprieta los dientes cuando hay dificultades y planta cara a los problemas, que no le intimida estar en la oposición, y que defiende sus posiciones en toda circunstancia y lugar. No olvidemos, como señala Mayor Oreja, que el adversario está fuera y que buscará por todos los medios destruir al Partido Popular. Se ha acabado el primer acto, es hora de hacer política de oposición con el fin de volver a gobernar.

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