El locutor ponferradino calificó a la villa donde nació su madre como «la patria de mis sueños»
Del Olmo abre el Cristo comparando Villafranca con el Mancodo literario
El pregonero tuvo palabras de aliento para el viejo ciprés de La Anunciada, en fase de recuperación

El popular locutor berciano en un momento del pregón de las fiestas de la Villa del Burbia
«Vuelvo a Villafranca del Bierzo, de donde jamás pude ni quise marcharme del todo, por azarosas que sean la vida y sus puntos cardinales». Con estas palabras, el popular locutor berciano Luis del Olmo abría el pregón con el que, desde el balcón del Ayuntamiento, daba el pistoletazo de salida a las fiestas en honor al Cristo de la Esperanza, patrón de la villa del Burbia. Durante su intervención, que fue seguida por cientos de personas, Del Olmo alabó constantemente a la llamada «pequeña Compostela», villa donde nació su madre y lugar que dijo ser para él como «la Mancha de Cervantes sin molinos o el Macondo donde descubrió el hielo García Márquez». Un lugar que calificó como «un paraíso que es la patria de mis sueños» y que además, según rememoró, le nombró hijo adoptivo, le dio su nombre a una calle y desde donde su exitoso programa Protagonistas cumplió veinte años. En este sentido, también tuvo recuerdos para sus tiempos de juventud, cuando «los mozos de Ponferrada veníamos por estas fechas y por estas fiestas hasta las orillas del Burbia a cantar, a rondar y a soñar», y para los amigos que, como Cristobal Halffter con su música, también llevan el nombre de Villafranca por todos los rincones del mundo. Del mismo modo, en su pregón, Luis del Olmo alabó la gastronomía de la zona, hizo una mención a los festejos más típicos de Villafranca y tuvo unas palabras de aliento para el enfermo ciprés de la Anunciada que, en plena lucha por su recuperación, próximamente cumplirá 400 años. En cualquier caso, el popular locutor radiofónico hizo gala de su conocida voz para desear a los villafranquinos «las mejores fiestas del Cristo de vuestra vida», momento que también aprovechó para mencionar el premio gordo que la Lotería Nacional dejó hace unos días en Villafranca. «Si la lotera Inés Soto y su simpática bruja no os dejaron un puñado de euros, que tampoco os preocupe demasiado», ya que, según señaló Del Olmo, «el premio más hermoso es poder compartir con vuestros familiares y amigos, un año más, las fiestas del Cristo». Asimismo, comparó su regreso al Bierzo con el de los peregrinos «que de paso hacia Compostela, cuando abandonan Villafranca e intuyen la cercanía de Galicia, lloran».