¿Procurador del común?
BIEN hizo el alcalde de Igüeña, en el polémico acto del Día del Bierzo, pidiendo amparo a la Patrona contra los peligros del trazado urbano de la carretera de Toreno a Pobladura de las Regueras. Perdieron su tiempo los 1.500 damnificados que, por lo mismo, buscaron el amparo del Procurador del Común de Castilla y León, sabedores de que casi todos los accidentes mortales ocurridos en el territorio, con nombres y apellidos dolorosamente recordados, se han producido en el interior de las poblaciones. No es difícil imaginar lo que se avecina, con el nuevo trazado entrando a saco en los pueblos, generando riesgos añadidos por el tráfico de vehículos pesados, destruyendo el hábitat rural. El Procurador les contesta casi un año después, confirmando lo que ya sabíamos, que el Procurador es un buen profesor de derecho, conocedor de la discrecionalidad técnica de la Administración y el debido acatamiento a los criterios técnicos, pues dice que la seguridad vial es cuestión que deciden los técnicos, los cuales gozan de la presunción de credibilidad. Lo que conecta mejor con el pensamiento ilustrado que con los usos y costumbres del pueblo castellano y leonés que dirimía sus desacuerdos en Concejo abierto y le espetaba al monarca aquello de « todos juntos somos más que Vos». sAtrapados en este capitalismo mutante en planificación central privada, los gestores y técnicos, autistas sin rostro, no responden ante nadie, a pesar de su mucho poder y su escasa credibilidad ante el pueblo socarrón que para trazar un camino de montaña prefiere encomendarse al burro de carga. ¿Y dónde no tienen burro?, esos tendrán que arreglarse con un ingeniero de camino. Escribo con la música de fondo de Amancio Prada, bordando los versos de Agustín García Calvo donde ambos nos invitan a asomarnos al estudio de altos cristales donde el cerebro de la empresa dibuja los planes de la ruta futura y, recto el lápiz, a derecho y a regla los borra los árboles, guiada de la pura ley la mano del que sabe. Releo el texto del Procurador y pienso que, si ya tenemos derecho administrativo, para qué queremos esa instancia, ligth y desnatada.