Diario de León
Publicado por
MANUEL CUENYA
León

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CUANDO en otros sitios se asan de calor -vaya caló que hase en Zevilla este año, madre del amó hermoso-, en el útero de Noceda del Bierzo se duerme fresquito y con manta, que es como a uno más le gusta dormir. Cada cual tiene sus costumbres. Y esta es una de ellas. Al menos en mi casa, esto es la casa de mis padres, se puede dormir durante todo el verano con manta. Es una casa fresca y acogedora. Un privilegio que muchos quisieran, entre otros los sevillanos, que se achicharran, pobrecitos, de calor. Dormir sin calor ni sofoquinas es una maravilla. El cuerpo descansa mejor. Y uno siente como una gran relajación. Es como si uno estuviera en el mejor lugar del mundo. Luego uno sale por el mundo «alante» , sobre todo en época estival, y acaba llegando a sitios en los que resulta imposible dormir. Hay ruidos, calores, sobresaltos... Y no digamos si a uno le da por irse a Nueva York en verano. Es tal el calor que hace allá, un calor húmedo y pegajoso, que uno suda como un cerdo, incluso sin hacer ningún esfuerzo. En el agosto nocedense las noches refrescan bien su rostro. Como reza un conocido refrán. Suele ser habitual que a partir del 15 de agosto -venerada fiesta del barrio en honor a Las Chanas- uno tenga que recurrir al tabardo o la pelliza si quiere aguantar toda la noche de farra y al sereno. Siempre habrá valientes que, bajo efectos etílicos y aun otros efectos, soporten los rigores de la noche nocedense. Las mañanas se vuelven frías y en ocasiones brumosas. A lo mejor algunos bercianos del Bajo creen que esto es sólo una impresión subjetiva. O un delirio de última hora. Pues en Ponferrada, sin ir más lejos, la temperatura en el mes de agosto, aun en la noche, nada tiene que ver con las temperaturas que vivimos en el Alto, en la alta montaña de Gistredo, donde de vez en cuando arriba algún oso procedente de Somiedo para anunciarnos que estamos en la raya del Polo Norte. En Ponferrada, y por ende en el Bierzo Bajo, la temperatura en las noches de los últimos días de agosto suele ser ocho o diez grados superior a la de Noceda. Y esto tampoco es ninguna majadería, sino una realidad contrastada. El clima de Noceda se asemeja sobre todo al clima del norte de Europa. A veces uno tiene la impresión de vivir en el País de Gales, donde «fai un cutu que escaraballa el pelleyu». Más los galeses, que son seres que no sienten el frío, andan en manga corta y con el pecho al descubierto. Unos buenos pelotazos de whisky y cerveza y a tirar millas. A lo mejor es que uno es un friolero y un romántico.

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