Diario de León
Publicado por
MANUEL CUENYA
León

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HACE tiempo se me ocurrió escribir que el día en que a alguien le diera por montar un «Kebab» en el Bierzo, de seguro se forraría y nosotros estaríamos encantados. Ponferrada podría ser un lugar adecuado. Han transcurrido algunos meses, quizá más de un año desde que osara escribir aquella columna en este Diario, y ya conozco dos negocios en la capital berciana dedicados al döner Kebab o Gyros Pita. El primero se llama «Snack Pitta» y el segundo «Keops». La idea se ha hecho realidad. Se nota que funciona la globalización. Europa entera está llena de kebabs. No hay ciudad en la que no encuentres un Kebab o kebap que llevarte a la boca, siempre que tengas unos euros. Desde los cuatro euros que cuesta en París hasta los tres que cuesta en Madrid, tres setenta si es doble, o los tres cincuenta que cuesta en Ponferrada. España, y tal vez Italia, son los países de Europa donde más tarde llegó esta comida cuyo origen es griego y/o turco. Sin embargo, en ciudades como Madrid o Barcelona el kebab está a la orden del día desde hace algunos años, sobre todo desde que estas ciudades se han vuelto multirraciales. No hay más que darse una vuelta por el madrileño barrio de Lavapiés, o la zona de Huertas, al lado de Sol. El Nemrut de la calle Cruz es un sitio extraordinario. También en Las Ramblas de Barcelona o la calle Elvira de Granada abundan los puestos de Kebab. Que en nuestro país haya llegado con retraso esta especialidad, respecto a otros países de Europa, tiene como cierta lógica porque a nosotros nos encantan los bocatas de jamón serrano y en Italia se zampan unas pizzas exquisitas. Dicho sea de paso ahora me está viniendo como el sabor de una pizza Caprese. He comido kebab, en toda su salsa y variedad, en diversas ciudades de Europa: Londres, París, Bruselas, Amsterdam, Hamburgo, Atenas, Estambul, Bucarest... Y recientemente en el Keops de la capital del Bierzo. Probé el de cordero. Y está muy bueno. Es una comida que suele enganchar a quien la prueba. En el «egipcio» que tu me dijiste, amigo Recamundi, se come bien. A partir de ahora los bercianos podremos disfrutar de este tipo de comida. Y cuando nos entre el «mono» de kebab, saciaremos nuestro apetito en uno de estos sitios especializados. Como en toda Europa, y aun en todo el mundo, se impone la comida rápida. Mas de vez en cuando uno agradece esto. Por supuesto, entre una hamburguesa y un kebab uno se queda con este último, ya sea de cordero, ternera o pollo. Ahora me queda probar, en el Keops, el de ternera y pollo.

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