Diario de León
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ALEJANDRO J. GARCÍA NISTAL
León

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HARTO de promesas el alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, acertó de pleno en coger al toro por los cuernos y tomar la iniciativa para iniciar una serie de gestiones políticas que culminen con la construcción de la autovía Ponferrada-Orense. Y mal, muy mal sentó esta sensata iniciativa a las filas socialistas, quienes han contratacado con 60.000 euros en los presupuestos generales del Estado para el 2005 dedicados a estudios técnicos de este proyecto. Incluso, no sólo la diputada nacional Charo Velasco, o el dirigente provincial Pepe Giménez y el mismo secretario comarcal, Antonio Canedo, prometen y reprometen que la autovía a Orense se incluirá en el Plan de Infraestructuras del 2005. Ojalá. Mientras tanto, López Riesco se alía con su colega de Quiroga para colaborar en las gestiones. De hecho, el máximo edil ponferradino también ha logrado que Isabel Carrasco pida en las Cortes más dinero para el citado estudio y la conversión en autovía de esa carretera lo antes posible. El tema no es baladí, créanme. Cualquier estudio de mercado, sobre todo en el sector servicios, lo que hace primero es contar con el número de habitantes y poblaciones que supone invertir en Ponferrada. Surge siempre la añadidura de las comarcas hermanas de Laciana y Valdeorras, con quien nos une algo más que frías estadísticas económicas, aunque este sea tema de otra columna. El caso es que Ponferrada se siente estrangulada en sus vías de comunicación y ya no vale la excusa orográfica. Todos los que vimos, inauguración tras inauguración, tramo tras tramo, cómo Fraga empujaba con su presencia la realidad de la autovía del noroeste de Benavente a La Coruña. Yo mismo vía sacar los colores más de una vez a ministros torpes y chapuceros como Arias Salgado (que siempre exigía la construcción de helipuertos para venir), metiéndoles don Manuel unas directas difíciles de encajar. Pues lo mismo necesitamos con Pepiño Blanco, número dos del PSOE a nivel nacional, que saque el látigo para rescatar del ostracismo que en carreteras el virrey popular Baltar mantiene a Orense. Y lo mismo debe hacer Isabel en la Junta, para culminar la Ponferrada-Villablino. En definitiva, 60 ayuntamientos y casi 330.000 habitantes tienen derecho a trasladarse en carreteras dignas de estos tiempos. Ponferrada y El Bierzo se juega mucho en ello, y si no, ahí están los ejemplos de estudios de mercado de Carrefour, la industria de ocio y hostelería, pizarra y minería, etcétera.

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