Los cinco ayuntamientos bercianos pertenecientes a la reserva ingresan más de 106.000 euros
La cacería del rebeco de Ancares seduce al turista norteamericano
Los franceses, alemanes y austriacos pujan, a través de agencias, por una pieza

La caza es otro de los atractivos turísticos de la comarca, poco potenciada, que mueve mucho dinero
El rebeco de Ancares seduce al cazador norteamericano, a tenor de los datos de puja en las subastas que se promueven en la Reserva Regional de Caza de Ancares, y en la que tienen intereses directos por los ingresos anuales cinco Ayuntamientos del Bierzo: Candín, Peranzanes, Fabero, Vega de Espinareda y Villafranca. Según el director de esta reserva de caza, Juan Carlos Peral, los americanos, a través de agencias intermediarias, pagan sin regateo por un permiso para poder participar en una de estas cacerías, que en el caso del rebeco puede suponer el desembolso de unos 16.000 euros por una pieza. También hay interesados por estas cacerías de Francia, Alemania o Austria, pero ya en menor número. La Reserva de Caza y la propia Junta de Castilla y León tienen ya diseñado el plan de caza para este año en Ancares. El último sábado de marzo, el día 26, tendrá lugar la subasta en la casa consistorial de Peranzanes de los permisos para abatir a 14 corzos, 41 corzos no medallables, 4 rebecos, otros 11 rebecos no homologables, 2 ciervos, otros 4 ciervos no medallables y una cabra montesa. Para esta reserva no se ha previsto permiso para disparar a los jabalíes. Los ingresos que reportan estas cacerías controladas son sustanciosos, máxime cuando los ayuntamientos y juntas vecinales de Ancares son por lo general pobres en ingresos corrientes. Según los datos facilitados por la Junta, los ingresos generados durante la temporada de caza del 2004 en la reserva de Ancares fueron de 102.046,03 euros (casi 17 millones de las desaparecidas pesetas). Los ingresos que se generan en la reserva de los Ancares bercianos se devengan en dos cuotas. Una, es la cuota de entrada que hay que pagar para obtener la opción de ejercer la actividad cinegética dentro de esos montes protegidos. El segundo pago es el complementario, la cuota que es necesario abonar según la calidad del trofeo abatido. La cuantía de este pago va en función del número de puntos que alcance el trofeo cazado. Ambas cuotas provienen de los distintos cupos en los que se dividen las piezas que se incluyen en el plan anual de caza. Así, hay un cupo de propietarios de Ancares, cuyo resultado de ingresos fue en la última campaña de 81.194 euros; un cupo de nacionales y autonómicos, que recibió 11.848,9 euros, y el cupo de vecinos, que recaudó 9.002 euros. Los precios medios por especie sitúan al rebeco en 3.111 euros, ala hembra de rebeco en 300 euros, al ciervo en 2.511 euros y en 63 euros el jabalí. Para calcular el precio medio se suma el valor de la pieza en subasta (mayor), más lo obtenido por cuota complementaria y se divide por el número de permisos en los que se haya cazado la pieza.