| Reportaje | Una celebración con nombre propio |
Festival de sensaciones y colorido
El desfile de Piñata en Bembibre reunió ayer a una veintena de grupos, demostrando año tras año la predisposición de sus vecinos a pasárselo bien, y a disfrutar de la fiesta como se merece

Ataviados de demonios, los más pequeños disfrutaron de lo lindo
El desfile de carnaval celebrado en la cabecera del Bierzo Alto, obtuvo el éxito esperado desde la organización, a pesar de lo tardío de la hora. Un total de 19 grupos, seis carrozas y siete charangas formaron uno de los desfiles más vistosos en los últimos carnavales. Pasaron de dos centenares los participantes, en su mayor parte naturales de Bembibre, a los que se sumaron grupos de Noceda, Matachana y Ponferrada. El desfile partió del barrio de la Estación y tras un recorrido por las principales calles de la Villa se dio por finalizado en la Plaza Mayor, donde el concejal de Cultura y presidente del Patronato Municipal de Fiestas, Jesús Javier Celemín, fue el encargado de entregar los cuatros premios establecidos para los grupos de más de 12 componentes. La agrupación «Los Vaguillos» con su caracterización de «demonios» se hicieron con el primer premio dotado con 600 euros. «Fantasía de oro y Cobre» de las Asociación de Amas de Casa «Mujeres de Bembibre» quedaron en segundo lugar con un premio de 500 euros. Los más pequeños, los alumnos del parvulario «Pradoluengo» de Bembibre, que realizaron el recorrido en una de las carrozas, lograron el tercer puesto y un premio de 400 euros con su caracterización de payasos. Las trece representantes del Taller de Costura Municipal, «Grupo Canela» cerraron el listado de premiados con el cuarto puesto y 300 euros, obtenido con el disfraz «La Fuente de las palomas» cuya originalidad se destacó por parte de los componentes del resto de grupos participantes. La fiesta de carnaval en Bembibre se cerró con un baile y actuaciones especiales celebrado en la Plaza de Santa Bárbara. Todo para un desfile multicolor en el que la imaginación y el colorido ocupó un lugar destacado. Y es que en la capital del Bierzo Alto las carnestolendas se vivieron con inusitado interés logrando alcanzar cotas notables. En el día en el que la ciudad transformó su cara por la de la diversión y el disfraz cientos de vecinos participaron de una manera activa en lo que cada año se convierte en la expresión de su idiosincracia, la de una población trabajadora que cuando tiene tiempo para la fiesta disfruta como el que más. Y para muestra un botón, el del desfile del Sábado de Piñata en el que casi una veintena de grupos tomaron parte, algunos de ellos con el consiguiente complemento de la carroza. Para gustos, no faltaba más, están los colores.