Un millón para los colegios
El consejero de Educación y el alcalde de Ponferrada rubrican el convenio para invertir en la mejora de las infraestructuras de los centros públicos de enseñanza en el municipio
«El Ayuntamiento de Ponferrada va más allá de su obligación con los colegios», decía ayer el consejero de Educación de la Junta, Francisco Javier Álvarez Guisasola, después de firmar junto con el alcalde, Carlos López Riesco, el convenio por el que las dos administraciones se comprometen a invertir este año en torno a un millón de euros en la mejora de las infraestructuras de los centros de enseñanza públicos del municipio. Sentados en la mesa de comparecencias de la solemne sala de prensa del Museo de la Radio, Guisasola y Riesco pusieron la rúbrica en un documento que puede prorrogarse y por el que la Junta se compromete a aportar el 67 por ciento del presupuesto de las obras y el Ayuntamiento, que hasta ahora se centraba más en labores de mantenimiento, el 33 por ciento restante. Una comisión mixta de las dos administraciones se encargará de seleccionar los trabajos más necesarios y que tanto Guisasola como el alcalde ya adelantaron sin concretar ayer los centros beneficiados: gimnasios cubiertos, mejora de tejados, calefacción y carpintería, y pavimentación de patios. Riesco no dejó de recalcar que con el convenio firmado ayer, el PP cumple con uno de sus compromisos electorales. Guisasola, que también visitó y alabó las instalaciones del Centro de Formación e Inovación Educativa, se encargó de recordar que la Junta ya ha aprobado una inversión de 1,26 millones de eyuros para financiar las obras de ampliación del instituto Gil y Carrasco, y otros 540.000 euros para la segunda fase de la ampliación del colegio Valentín García Yebra, donde su Consejería ya ha financiado una primera fase con otros 578.000 euros. Preguntado por los periodistas por el malestar de determinados padres de alumnos del Valentín García Yebra ante las molestias que la continuación de las obras causaran a sus hijos, el consejero se fajó bien recordando que la Junta había planificado las obras con la asociación de padres y el profesorado para afectar lo menos posible a las clases. Riesco, a su lado, le respaldó complacido.