| Reportaje | Dinero de plástico bajo amenaza |

Psicosis en los cajeros de Ponferrada

El robo con tarjetas bancarias clonadas, que ha afectado los últimos días a decenas de bercianos, desata una ola de temor cuyo argumento es la inseguridad que provoca en los usuarios el desconocer

Publicado por
Miguel Ángel Tranca - ponferrada
Ponferrada

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Cientos de ponferradinos viven estos días sumergidos en una incertidumbre que en algunos casos se ha convertido en triste realidad. La culpa de todo la tienen las decenas de tarjetas de crédito y débito clonadas cuyo fin ha sido la sustracción en diferentes cajeros de dinero por un valor superior a los 42.000 euros. Todo sucedía entre el 22 y 28 de febrero pasados cuando, según todos los indicios presuponen, una banda organizada se dedicó a averiguar no sólo el código magnético de un buen número de tarjetas sino a hacerlo de sus números de seguridad. Posteriormente, dicho procedimiento delictivo les permitió sacar dinero de una o varias veces en otros cajeros, especialmente en Albacete. Hasta el momento más de cuarenta particulares se han visto afectados y la cifra, a cada día que pasa se ve incrementada. Sumas de entre 60 y 2.000 euros han sido «levantadas» de las cuentas de muchos particulares que a principios de marzo comprobaban como su saldo bancario menguaba sin que ellos hubieran intervenido. Fue una semana complicada y con numerosas historias de fondo que en los días posteriores fue extendiéndose no sólo a Ponferrada sino a otras localidades bercianas llegando incluso a Astorga. Todo fue en un abrir y cerrar de ojos para unos delincuentes que esta vez situaron a la capital berciana en su punto de mira para un procedimiento que como apunta la Jefatura Superior de Policía en Madrid cada vez es más sibilino y perfeccionado. Prueba de ello es que a pesar de extenderse a lo largo de estos días, los afectados sólo se dieron cuenta cuando el dinero de sus cartillas empezaba a disminuir. En el caso ponferradino el método empleado es el denominado «siembra» en el que junto a la lectura de la banda magnética de las tarjetas, los delincuentes lograron copiar los cuatro dígitos de seguridad. Una cámara de reducidas dimensiones similares a las de la punta de un bolígrafo colocada en el mismo cajero fue la segunda fase de una lectura precedente de la barra de las tarjetas, a través de otro aparato llamado «gata» que, ubicado a la entrada de la entidad y confundido con el lector que permite abrir la puerta, posibilitó completar el delito. Luego, lo conocido, es decir, robos continuados en las cuentas bancarias que, a pesar de reducirse hasta ser casi inexistentes a lo largo de los últimos días, aun representan un síntoma de desconfianza entre muchos ponferradinos.

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