| Crónica | Tres horas de radio en directo |
Las Supremas rompen el disco duro
Concha García Campoy trae a Ponferrada a las hermanas más populares de Móstoles, que actuaron en su programa de tarde
En tiempos en los que nadie entiende Partido Comunista cuando escucha PC por la calle y el sexo virtual es causa de infidelidad, las reinas de Internet son tres hermanas de Móstoles, que han quedado segundas en el concurso para seleccionar al grupo que representará a España en Eurovisión, pero son tan populares o más que las primeras. Las Supremas de Móstoles estuvieron ayer por la tarde en Ponferrada -como estuvieron por la mañana las otras hermanas eurovisivas; el trío Son de Sol- y su actuación fue uno de los momentos cumbre del programa «Campoy en su punto», de Concha García Campoy, emitido desde el centro cultural de Caja España. «Somos marujas, pero de las de verdad. Nos levantamos, hacemos la cama... yo tengo la casa como los chorros del oro», decía Susi a la Campoy. «Pues yo no», le contradecía una de las mellizas. Las tres sí coincidieron en una cosa; están encantadas de haber quedado segundas y gozar del éxito que tienen cantando aquello de «Eres un enfermo, eres un enfermo, me pones los cuernos con el disco duro, la pantalla y el ratón». La presentadora del espacio de tarde de Punto Radio, que contó sobre el escenario a dos de sus colaboradores, Ignacio Medina, y Jesús Andreu y al teléfono al escritor José Luis San Pedro y a Olga Lucas, también disfrutó escuchando a Luis del Olmo, a quién tuvo de invitado, cantando una popular ranchera. Y todos probaron uno de los vinos más reconocidos del Bierzo en el transcurso de un programa que arrancó con Niña Pastori en la distancia y la sombra de la mala salud del Papa. Para hablar del cónclave, Campoy tuvo al teléfono al denostado (por algunos) Alfredo Urdaci, corresponsal de RNE en el Vaticano antes que presentador del telediario, y que al final tuvo que responder por el guión del polémico vídeo de la fundación de Aznar sobre el 11-M. «¿Has sido tú», le preguntó Campoy. «No he tenido absolutamente nada que ver», dijo.