Botellón en el Sil
RESULTA curioso que cuando coges la caña y te vas a pescar tienes la sensación de estar vigilado por todas partes; te vigila la Guardia Civil, el guarda ríos, la patrulla verde y seguro que en breve te vigilarán múltiples satélites e incluso la licencia de pesca incorporará un chip que indicará tu posición exacta en un mapa tridimensional. Además, si cometes alguna infracción; tiras el papel del bocadillo al suelo, la lata de cerveza y no digamos si tienes la malísima idea de comportarte incívicamente lavando el coche con las cristalinas aguas del Sil, la factura de la multa se cargará inmediatamente a tu cuenta bancaria enviándote un mensaje al móvil que te comunicará que ya has pagado la tropelía que acabas de cometer. Fíjense ustedes que despliegue de medios humanos y tecnológicos organiza la administración para hacer cumplir la Ley al pescador. A pesar de ello, las orillas del río, del lujo de coto de pesca en pleno centro de la ciudad de Ponferrada, están llenas de basura; botellas vacías y rotas de bebidas alcohólicas de todo tipo. ¿Por qué a mí que soy pescador se me hace cumplir la Ley? y a otros se les permite saltársela a la torera? Me encontraba yo en plena meditación, descerebrándome, en mi búsqueda del responsable de la basura cuando a lo lejos observo un montón de adolescentes que vestidos de domingo, acarreaban bolsas y se instalaban literalmente encima de la basura. Acto seguido empezaron, vi como tiraban el agua de una botella de agua mineral y la usaban como recipiente para preparar un brebaje, al que llamaban Kalimocho, compuesto por Coca Cola y vino de tetrabrik, mientras tanto, otros preparaban cubatas en vasos de plástico. Las borracheras que pillaron ellos y ellas estaban al borde del coma etílico, cuando al anochecer salían de allí parecían zombis saliendo de sus tumbas. Ahora, descubiertos los autores, me asalta una horrible duda: ¿por qué la Administración permite que los adolescentes incumplan la Ley?, ¿por qué no se les hace cumplir al igual que al pescador?. Si a esto sumamos la incalificable «idea» del búho bus para transportar gente a la zona de copas de la Gran Manzana, se nos podría ocurrir que el consumo de bebidas alcohólicas está siendo promocionado desde la administración, o que la administración no se entera de lo que pasa. Con esta denuncia pública la doy por enterada. Esperemos que obre diligentemente, empiece por limpiar la orilla del río y evite que los niños y las niñas se emborrachen.