LA FRAGUA DE FURIL
Buhoneros
EL AUTOBÚS búho está dando mucho juego y jugo al panorama berciano. Parece como un chiste mal contado lo que está ocurriendo en Ponferrada. Se ha levantado una gran polvareda porque a los del ayuntamiento, o a los hosteleros de la Manzana, se les ocurrió la feliz idea de poner en marcha un servicio de bus nocturno. Gratis. A priori la idea no está mal, aunque desconocemos cómo es el servicio prestado por este búho. Sólo sabemos que su destino es la Gran Manzana. Y aquí está la gata encerrada. Los taxistas, que por lo demás tienen espíritu buhonero, no han encajado bien al búho consistorial, que no es otro que el búho de las copas. Les ha entrado como ojeriza, incluso han descargado su ira contra un taxista de Cacabelos. Sienten que alguien les está quitando el pan nuestro de cada día. Y no hacen más que defenderlo con uñas y dientes. Es como si de repente el búho les hubiera echado mal de ojo. Sabemos que los búhos acostumbran a mirar con nocturnidad y alevosía, con esa mirada como de muerte perdida en los barrancos insondables de lo fantasmagórico. Que haya un búho o varios no debería molestar a nadie. El asunto es a quien beneficia y perjudica este bus. En las grandes ciudades hay búhos que te transportan a casa en noches de farra y blanco satén. Incluso en La Habana hay guagüitas que funcionan hasta altas horas. Y eso se agradece, más que nada cuando a uno le queda poca guita en el bolsillo. No siempre uno tiene el pastamen suficiente para tomar un taxi. Al menos en nuestro país es un servicio caro. Sabemos cómo se las gastan algunos taxistas, sobre todo en Madrid, capital de la picaresca. Haylos que aprovechan la noche para endiñártela. No creamos que los taxistas son almitas de la caridad, lo que no quiere decir que la mayoría no sea gente honrada, que lo es, y se gana el pan con el sudor de sus autos. A veces tienen que ganar y hasta perder el pan que el diablo amasa con sus garras. Cada noche, incluso cada día, los taxistas se juegan el físico en la carretera. Y no digamos si les tocan clientes zumbados. También sabemos que en algunos países, véase México o Argentina, los falsos taxistas suelen estar compinchados con una bandina de cabrones para pegarte el palo a la vuelta de la esquina. Mas conviene andar al quite. A lo largo de mi vida he utilizado taxis individuales y colectivos en varias ciudades y países. Por el momento toco madera. Sólo alguna clavada monetaria. Que cada cual elija su modo de transporte en función de sus posibilidades.