Gusanos de magüey y huevas de hormiga
La delegación de Ponferrada prueba el caviar mexicano en un antiguo pueblo minero y estrena un centro de arte

Salvador Licones ofreció «caviar mexicano» a López Riesco
«El caviar mexicano», les dijeron. Y eran gusanos de magüey y huevas de hormiga lo que la delegación ponferradina tenía delante del plato. Las informaciones recibidas desde Pachuca sobre el tercer día de la visita oficial por parte de la comitiva berciana no aclaran si el alcalde, Carlos López Riesco, y sus acompañantes probaron las delicias gastronómicas con las les agasajaron en la antigua localidad minera de Mineral de la Reforma, pero es de suponer que sí, y que cuando menos supieron apreciar la particularidad culinaria del Estado de Hidalgo. La delegación berciana conoció el centro histórico de Pachuca, con su pasado colonial ligado a la minería de la plata que explotaron los españoles hasta la independencia del país y desde el siglo XIX, ingleses y norteamericanos. La comitiva visitó enclaves mineros en pleno funcionamiento como Real del Monte y otros como Mineral de la Reforma, donde su regidor, Salvador Licones, reunió al pleno municipal para recibir a los forasteros y les invitó a probar los platos tradicionales del pueblo, en los que la plata se ha agotado ya y hoy aprovechan la cercanía de México Distrito Federal para reconvertir su actividad económica. Por la tarde, Riesco tuvo la ocasión de ser la primera persona en firmar en el libro de honor del nuevo Centro Municipal del Arte y la Cultura de Pachuca con motivo de su inauguración. El título de la primera exposición del centro, con obras de arte contemporáneo locales, ya es toda una declaración de intenciones en un país que pasa por ser uno de los más devotos de Latinoamérica: «La realidad no peca, pero incomoda». La delegación berciana destacó en sus apreciaciones de la jornada el papel coprotagonista que tienen las mujeres de los mandatarios en México y que pudo comprobarse en la inauguración del centro de arte y de conciertos, al que asistieron medio millar de personas. El complejo ha supuesto una inversión de unos cinco mil euros para las arcas de la ciudad mexicana, invertidos en rehabilitar lo que en su día fue una librería y una imprenta. «La hospitalidad es realmente abrumadora», declaró el alcalde de Ponferrada a la prensa local. Y el portavoz municipal del PSOE, Roberto Rodríguez, no le anduvo a la zaga. «En este viaje, una de las cosas que hemos descubierto es que, algo que parecía imposible, como que una ciudad de 66.000 habitantes como Ponferrada ayudase a otra de medio millón como Pachuca, es posible y además necesario», dijo.