Marisco y vaquillas en Casa Paco
La casa conserva los muros de adobe de hace más de cien años, así como la distribución original
Francisco Rodríguez y Esperanza Fernández llevan unos cuantos años entre fogones. Él extremeño y ella berciana, comenzaron en el negocio de la restauración hace años, en Madrid; cansados del ruido y el cambio constante que ya por entonces sufría la capital del reino, decidieron volver a la tierra natal de Esperanza, el tranquilo Bierzo. Empezaron con un pequeño negocio en la calle San Antonio de Flores del Sil, Paco todavía recuerda los dieciséis escalones que había que bajar desde la calle hasta el acceso al local. En ese pequeño y sencillo local, con medios muy reducidos, fue cogiendo fama su cocina: sus clientes de entonces, jóvenes emprendedores en esa época, hoy triunfadores empresarios, le han seguido hasta su actual restaurante en Cabañas Raras. El edificio tiene más de doscientos años, perteneció al bisabuelo de Esperanza y conserva su fachada y parte de la estructura interior. Fue uno de los pioneros en trabajar el marisco en la carta, en una tierra de carnes rojas, el que se desplaza a Casa Paco, es porque le gusta el marisco de calidad: almejas, percebes, navajas, centollo, nécoras, todo fresco y servido en el día por sus proveedores. Tiene fama su arroz con bogavante, su rape salvaje a la plancha y sus asados. La fama no sólo la debe al marisco, sino a la plaza de toros que tiene en la parte de atrás del restaurante, en la que se organizan capeas para los clientes con la colaboración de dos reses propiedad de Paco.