Diario de León

Recuerdos de hierro y vapor

El Museo del Ferrocarril edita una guía con la historia industrial de la comarca desde la fundación de la MSP en 1918 hasta la decisión de abrir un Museo Nacional de la Energía

Publicado por
Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Desde que el ingenieron vasco Julio Lazúrtegui se fijara en el Bierzo para proponer la creación en la comarca de una nueva Vizcaya industrial, hasta la cesión de la vieja térmica de la Minero Siderúrgica de Ponferrada al Gobierno para crear en Ponferrada el Museo Nacional de la Energía, ha transcurrido casi un siglo de historia industrial. Una guía editada por el Museo del Ferrocarril recoge ahora la memoria de un tiempo de vapor que comenzó con la constitución de la MSP en 1918 y la construcción del ferrocarril minero entre Ponferrada y Villablino, siguió con la fundación de la cementera Cosmos en Toral, en 1919, y la creación de la antigua central termoeléctrica a orillas del Sil en 1920, con sus sucesivas ampliaciones para alimentar a las instalaciones de la MSP en la ciudad y Coto Wagner, donde se extrajo hierro durante años. El volumen, titulado Memoria del vapor y escrito por el director del Museo del Ferrocarril, Jesús Courel, con documentación y fotografías del archivo de la institución y referencias a otras publicaciones, incluye una semblanza de la familia Ussía, durante décadas al frente de la empresa minera, tanto como de Julio Lazúrtegui. La guía también recoge aspectos de la vida cotidina de los obreros de la MSP, alojados en distintos grupos de viviendas gratuitas o con rentas muy bajas, con academias de formación profesional como la de Vigilantes de Villablino y la de Aprendices de Ponferrada, colegios, sanatorio, clínicas y economatos. La cementera Cosmos y Coto Wagner tienen sus propias páginas en un libro presentado ayer por el concejal de Cultura, Manuel Rodríguez, y el propio Courel en el Museo del Ferrocarril. El volumen dedica la mayor parte de sus páginas, sin embargo, a glosar la historia del ferrocarril minero -que comenzó empleando a más de cuatro mil mineros hasta que la gripe de 1918 los redujo a más de la mitad- y sobre todo de las locomotoras de vapor que durante décadas tiraron de los convoyes de carbón y del tren correo por la ribera del Alto Sil. Las imágenes de algunas de las máquinas que el Museo del Ferrocarril slavó de la ruina a partir de 1999 ocupan las páginas centrales de la obra con las características técnicas de las míticas Balwin, de fabricación norteamericana, las alemanas Krauss, Maffei y Borsig, las belgas Tubize y las españolas Macosa. El libro, dedicado a la memoria del que fue concejal e impulsor del Museo, el ex ferroviario José Luis Iglesias, también sirve de guía para conocer las piezas que la institución municipal muestra al público. La obra tiene además un epílogo dedicado a la antigua central térmica de la MSP y futuro Museo de la Energía, con imágenes antiguas y actuales de su interior y que Jesús Courel considera que, al menos en su instalación principal con su sala de calderas y alternadores, es «un museo en sí mismo».

tracking