El rector de la Basílica de La Encina recibió el premio Gil y Carrasco en el Teatro Bergidum
Ponferrada premia a De Cela, que ya anhela Las Edades del Hombre
El premiado alberga «fundadas esperanzas» de que la ciudad pueda acoger la muestra
«Que Dios os perdone», fue lo primero que dijo Antolín de Cela cuando el propio alcalde de Ponferrada le comunicó por teléfono que el jurado de los premios Ciudad de Ponferrada Enrique Gil y Carrasco le había reconocido con el galardón de este año en la modalidad de Cultura. La anécdota, contada ayer por Carlos López Riesco, sirvió para cerrar el acto de entrega del premio celebrado en el Teatro Bergidum y con el obispo de Astorga, Camilo Lorenzo, entre el público, entre autoridades, políticos y representantes del mundo cultural y educativo de la ciudad. De Cela se mostró agradecido por un premio «no merecido» y que recibió «gratis, porque lo gratis es lo más verdadero, lo que no se puede comprar». Y aunque en su discurso sobre el escenario del Bergidum no lo mencionó, el deseo de que la ciudad albergue una próxima edición de la exposición Las Edades del Hombre estuvo presente en declaraciones previas a la prensa. «Albergo fundadas esperanzas de que podamos tener suerte, aunque la decisión corresponde a la Fundación que forman los obispos de Castilla y León», manifestó. De Cela, que llegó al Bierzo hace tres décadas, habló del espíritu de los ponferradinos, románticos y viajeros, amantes de su cuna, del «linfa vegetal» del Bierzo, de Gil y Carrasco, y sobre todo de Ponferrada, «una ciudad cuyo lema es un puente», fundada «por un obispo pontonero», dijo de Osmundo, y que ha sido y es «puente, castillo, posada y también templo». El rector de La Encina, que había sido presentado por el concejal de Cultura, Manuel Rodríguez y por el alcalde, no dejó de devolver algún elogio al regidor «que amenaza con emular al obispo Osmundo construyendo dos puentes; uno en el Sil y otro en el Boeza». Y sobre todo, de recalcar que detrás del premio están necesariamente sus colaboradores «gentes que quedan en el anonimato y que son los que realmente lo merecen».