| Reportaje | Tres días para rememorar el pasado |
Ambiente medieval para una ciudad de leyenda
Casi trescientos comensales ataviados con trajes de la época dieron lustre a la primera jornada de la fiesta templaria berciana

Los caballeros templarios, en el momento de realizar su ofrenda
Caballeros templarios, damas y un sinfín de personajes con acento medieval vistieron ayer Ponferrada de un ambiente peculiar que se extenderá a lo largo de todo el fin de semana. Tres días en los que el ambiente templario recordará la imagen de la capital berciana en una época llena de épica y heroismo. Esa atmósfera templaria vivió su acto más destacado con los últimos rayos de sol en el horizonte. La cena templaria rememoró otrora tiempos de caballeros y princesas, de hombres cuyo honor pasaba por defender sus convicciones, su tierra y gentes. El patio del pozo del castillo se convirtió en un escenario donde las reminiscencias templarias fueron patentes, tanto por los atuendos de sus protagonistas como por la fortificación que los acogió. Las viandas, típicas de la zona y del tiempo que se pretende rememorar dieron el mejor sustento a una fiesta que se prolongó hasta altas horas de la noche con la música medieval de fondo interpretada por Martín Castaño. Casi trescientas personas fueron este año las elegidas para disfrutar de un acto cargado de simbolismo sobre un mantel en el que los entremeses, las sopas de ajo, el churrasco, la empanada y los licores típicos como el vino y la queimada compartieron espacio e interés Pero la jornada templaria comenzó a vivirse horas antes, desde las cinco de la tarde con la inauguración del mercado medieval en la calle Gil y Carrasco y la plaza de la Encina. Puestos en los que las viandas compartieron similar protagonismo con otro tipo de productos fueron recorridos por multitud de personas justo antes de uno de los platos fuertes de la jornada, la ofrenda al Caballero Templario. El teatro y la música sirvieron para cerrar una jornada intensa.