| Reportaje | Una batalla ganada | Bembibre
«Estoy viva gracias al Bierzo»
La niña Paola Torres, que recibió en 1998 un trasplante de médula gracias a las aportaciones de los bercianos, vuelve de Brasil tras superar la enfermedad que padecía

Paola Torres en la habitación de la casa de sus familiares de Ponferrada, donde está de vacaciones
La historia de Paola Torres es uno de esos casos en los que se demuestra que la solidaridad de las personas arrasa con todos los impedimentos. Paola es una niña brasileña, berciana de sangre por parte de sus abuelos maternos y con parte de la sangre solidaria de cada uno de los bercianos que siete años atrás apostaron por ella. Su caso ha sido una de las movilizaciones sociales más importantes de las que se han producido en el Bierzo. Esther López, su prima carnal, y vecina de Ponferrada, se lanzó a los medios de comunicación con un sólo grito en la boca: ayuda. La pequeña sufría desde nacimiento una enfermedad que le conducía a la muerte, la talassemia. Se trata de una enfermedad genética que impide que la hemoglobina se incorpore correctamente a las células sanguíneas, lo cual hace que se produzcan grandes depósitos de hierro por todo el cuerpo. Desde bebé, cada quince días Paola tenía que acudir al hospital para hacerse transfusiones de sangre, algo a lo que estaba obligada para poder sobrevivir. Pero los médicos advirtieron a la familia que si no se hacía un trasplante de médula, a los siete años podría perder la vida. Su familia de Brasil se puso en contacto con el Duke University Medical Center, en Carolina del Norte, en Estados Unidos. Allí les informaron de un tratamiento experimental que solucionaría su enfermedad. Para ello necesitaba las células madre ubicadas en el cordón umbilical de un hermano. Sus padres decidieron tener otro hijo para salvar la vida de Paola, y así fue, nació su hermana Amanda, que ahora tiene siete años. Con su cordón umbilical la vida de Paola podría salvarse, pero quedaba el segundo paso: pagar los 32 millones de pesetas que costaba la operación. Sus padres, vendiendo todo aquello de lo que pudieron prescindir, lograron en no mucho tiempo 14 millones. Faltaban aún 18. Solidaridad en el Bierzo La familia de Ponferrada de Paola no dudó a partir de ese momento en iniciar una campaña social para lograr los 18 millones que salvarían la vida de la pequeña. Y así fue, partidos de fútbol, conciertos, medios de comunicación y aportaciones individuales de gran parte de la sociedad lograron que la cuenta que se abrió como «caso Paola» reuniera en cinco meses el dinero suficiente para pagar la operación. Paola, ya en la pubertad, ha decidido venir a la tierra que le permitió continuar con su vida. «Si yo estoy aquí y estoy viva es gracias a toda la gente que me ayudó a mi y a mi familia, por eso quiero que sepan que estoy bien y que les doy mil gracias», dice emocionada. Seguro que no será la última visita que Paola hará al Bierzo, porque no olvida que gracias a la campaña de sus primos y a la respuesta social, ella tiene toda una vida por delante.