La limpieza del canal que cruza Castroquilame, del siglo I, permite hallar la inscripción en latín
Localizan la firma del constructor de uno de los canales de Las Médulas

El canal 0, en las inmediaciones de su nacimiento, en Odollo
Nadie sabe quien fue Endius Carancinus, pero su nombre grabado en uno de los más canales más antiguos de Las Médulas permite suponer que pudo ser quien talló la roca en el siglo I para llevar agua hasta la mina de oro desde el río Cabrera. Durante décadas, la inscripción de la que se tenía noticia desde 1927 ha permanecido oculta por la maleza y sólo la limpieza del canal 0 emprendida por el Ayuntamiento de Puente Domingo Flórez ha servido para sacar a la luz las letras grabadas en latín. El hallazgo de la inscripción tuvo lugar el pasado día 14 en el valle de Valdefrola, cerca de Castroquilame, y fue el ingeniero de Minas de la Universidad de León Roberto Matías -que ha sido el primero en topografiar toda la red hidráulica de 600 kilómetros que abastecía a la mina- quien reparó en las letras grabadas en la roca al retirar la maleza que las cubría cuando estaba en compañía del alcalde de Puente, Andrés Domínguez. «Se trata de una inscripción que estaba perdida desde que un grupo de El Barco de Valdeorras la estudió en los años cincuenta y realizó un molde de ella que también se ha perdido», explicaba ayer Matías a este periódico. El canal del hallazgo El canal 0 es uno de los ocho que abastecían de agua a los estanques de regulación con los que los romanos derrumbaban la montaña de Las Médulas para extraer el oro y tiene una longitud de 45 kilómetros desde la captación del río Cabrera en Odollo. Matías, en su reconstrucción topográfica, ha podido seguir el curso del canal hasta el barranco de La Balouta, donde se pierde su trazado debido al avance de los conos de estériles y el posterior aprovechamiento agrícola del terreno. Por su posición, el canal 0 podría haber llevado el agua hasta la actual localidad de Carucedo, según el ingeniero de Minas de la Universidad de León, que asegura que el canal supuestamente construido por Endius Carancinus también fue usado en la explotación de otras minas como la de Santalavilla y El Miédalo, en Llamas de Cabrera. El Ayuntamiento de Puente ha limpiado ahora dos kilómetros del canal por encima del pueblo de Castroquilame hasta el valle de Valdefrola, a 615 metros de cota. Hasta el momento sólo se conocen la existencia de otras tres inscripciones similares a la de Catroquilame y una de ellas, que reproduce el número romano XXXV, es la única que todavía permanece ilocalizable. Los dos grabados de cuya ubicación no había ninguna duda antes de este verano se encuentran en el canal 1, junto al arroyo de Valdecorrales, en Llamas de Cabrera (Benuza). Uno de ellos resulta ilegible, pero en el otro se puede leer claramente en latín: «Flaco, del pueblo de los Seuros, cortó este canal». Ambas inscripciones, como la de Endius Carancinus, habían sido descubiertas en 1927 por el estudioso de Las Médulas Gómez Moreno. Ahora Roberto Matías se ha propuesto encontrar la última inscripción perdida, y de la que no se tienen más referencias desde que el investigador francés Claude Domergue la encontró en los años sesenta.